San Juan, Puerto Rico – Recientemente se anunció que los reyes de España, Felipe VI y Letizia, estarían visitando Puerto Rico para el VII Congreso Internacional de la Lengua Española. Según personas allegadas el rey, este opina que visitar la Isla será “como encontrarte de nuevo con esa muchacha que no veía la hora de romper contigo porque supuestamente eras el peor pretendiente del mundo, y ahora las ves por ahí saliendo con un novio abusador que la desprecia”.

“Decidme en serio, puertorriqueños”, preguntó el monarca español, como si algún boricua supiese quién es o pudiera reconocerlo en una foto, “¿para acabar como estáis hoy día es que luchabais por lograr la independencia de la Corona? Sé que habéis terminado en mano de los Estados Unidos como botín de guerra, pero os veo de lo más comoditos. ¿Habéis hecho por casualidad algún facsímil razonable del Grito de Lares en los últimos cien años? ¿No? ¿Acaso pretendéis seguir saliendo con un chaval que os menosprecia y que no os ama verdaderamente? ¿No queréis mejor regresar con vuestro exnovio, quien, os prometo, ha cambiado bastante en los últimos siglos? ¿O deseáis quedaros con ese patán con quien andáis ahora solo porque es grande, fuerte y criminalote?”, increpó con un derroche de triptongos.

El gran duque de Luxemburgo y su esposa

El rey de España es hoy día tan insignificante para el puertorriqueño promedio que nadie se dará cuenta que este no es él, sino el gran duque heredero de Luxemburgo (en su primera, y seguramente única, aparición en El Ñame). [Imagen suministrada]

Por su parte, la Isla negó vehementemente que su nuevo marchante, los Estados Unidos, abusara de ella: “¡Para nada! EEUU me quiere y jamás haría nada para lastimarme. Es cierto que no me deja participar en las elecciones del presidente que podría enviar a mis hijos a la guerra, pero eso es porque no quiere que pierda mi tiempo en esos menesteres democráticos que son para la gente grande, no para islitas bananeras tercermundistas como yo”. Puerto Rico igualmente explicó que el golpetazo que ha sufrido su economía no se debía en gran parte a las Leyes de Cabotaje: “Hay lenguas viperinas por ahí diciendo que este moretón que tengo en el erario se debe dizque a que EEUU me obliga a usar exclusivamente su marina mercante para trasladar todos mis bienes (haciendo que los productos sean más caros y que mis exportaciones sean menos competitivas)… ¡pero solo lo hace porque él dice que yo no entiendo nada de cuentas y así él se encarga de todo!”. Al preguntarle si extraña a su antiguo imperio, la Isla lo negó, asegurando: “¡Nada disolverá este pacto bilateral de amor que hemos forjado la metrópoli y yo!”.