San Johannes, Portus RicusEn la sentencia del Tribunal Supremo de Puerto Rico sobre un caso reciente sobre violencia doméstica, el juez Rafael Martínez Torres mencionó al periódico humorístico El Ñame en el texto de su decisión. Aunque la alusión fue más bien en tono sarcástico, los editores del periódico en línea han decidido que comenzarán a publicarlo en latín de ahora en adelante para que sea más fácil que lo sigan usando en decisiones del Supremo.

Estudiantes de leyes de Puerto Rico: ¿cómo se siente endeudarse como Silverio pa’ que vengan tres sinvergüenzas que ni siquiera están tratando y figuren en una decisión como amicus curiae? ¡Sí, esa frase es en latín, bitches! ¡Aunque no la estemos usando bien!

El juez Martínez Torres, quien se acaba de autochotear como lector acérrimo de El Ñame, escribió en su decisión: “En fin, tal parece que debíamos ignorar el derecho aplicable para en su lugar, recoger las opiniones de algunas cibernautas. Si lo hacemos, ¿cuál es el límite? En lugar de citar la Constitución federal, ¿citaremos www.theonion.com? ¿Obviaremos la Constitución de Puerto Rico para en cambio citar un blog como El Ñame (www.elname.com)?”, inmortalizando así a esos dos periódicos de embuste en el récord oficial del Tribunal Supremo. “Aunque asumo que la pregunta fue retórica”, opinó El Rata, uno de los escritores ñameros, “no veo qué tiene de malo que nos citen a nosotros en vez de a la Constitución. Digo, a nosotros nos leerán solo tres gatos… ¿pero quién rayos lee la Constitución de Puerto Rico?”.

La Constitución de Puerto Rico, tan poco leída como cualquier libro en la casa de Maripily

“Nun sabemus si esser bono–“, continuó el vil roedor en latín goleta, fallando miserablemente. “Ok, pa’l carajo, sigo en español. Decía que no sabemos si es bueno o malo que el nombre (¡y dirección de Internet!) de nuestro periodicucho de pacotilla quede por siempre asociado con la horrible decisión de no ofrecerle la protección de la Ley 54 a parejas adúlteras… ¡pero somos unos media whores peores que la nena de De Castro Font, así que peor es na’!”.

De hecho, no descansaremos hasta que incluso Sonia Sotomayor nos mencione en una decisión suya en el Tribunal Supremo federal

De ahora en adelante la publicación se llamará “Dioscorea alata” en vez de “El Ñame”, con la idea que, una vez en latín, le será más fácil a los jueces del Supremo citar las historias ahí publicadas en sus decisiones. “Sabemos cómo los abogados se mueren por utilizar frases en latín”, explicó El Cangrimán, parte del trío ñamero. “O sea, cuando no están diciendo disparates en ‘legalese‘, claro está. Así que se la estamos poniendo fácil a los miembros de la Corte Suprema para que nos sigan mencionando en sus decisiones, que total, cualquier publicidad es buena publicidad, ¿no?”.

Ñamecín, la mascota oficial del periódico, se llamará de ahora en adelante “Gnamecinus” para ir más a tono con la nueva latinidad del proyecto

Quaesitum iudicis Martínez debitum commutatum Constitutio Foeder et citato Dioscorea [1]”, reaccionó por su parte el tercer miembro del periódico satírico, Oscar Marrano. “Ego accredo vertitatis quaestium es: ¿cur demoratus tamdiu? Clare constat ex post facto ut ratio decidendi esse et scriptum de Dioscorea. Ergo, rebus sic stantibus, esse sine qua non ad totus causidicus compus menti citato Dioscorea de verbo ad verbum in disputato fori, suo periculo non sequitur [2]”, sostuvo mientras practicaba su mejor pose aristoteliana. Al preguntarle si cree que es posible que estén sobreestimando su importancia tras este evento, el porcino periodista replicó que “a contrariu censu: ¡res ipsa loquitur! ¡Sufrum, Erika Fontánez et Esther Vicente! [3]”. Tras expresar estas palabras, Marrano rehusó continuar con su entrevista porque “solo voy por la letra L en mi diccionario Español-Latín, ¿vite?”.

Traducción:
[1] “Pregunta el juez Martínez que si debemos sustituir la Constitución federal y citar en su lugar a El Ñame”
[2] “Yo creo que la verdadera pregunta es: ¿por qué les tomó tanto tiempo? Aparece claramente después de ocurrido el hecho que el fundamento de la decisión fueron los escritos de El Ñame. Siendo así las cosas, es requisito indispensable que cualquier abogado sano mentalmente cite a El Ñame palabra por palabra en sus discusiones o argumentaciones ante un tribunal, a riesgo de que sus conclusiones carezcan de base válida alguna”.
[3] “Por el contrario: ¡los hechos hablan por sí mismos! ¡Sufran, Erika Fontánez y Esther Vicente!”