Puerto Rico, Ombligo del Mundo – Apenas una semana después de la asombrosa revelación de que el merengue (universalmente considerado como un ritmo musical dominicano) en realidad fue inventado por puertorriqueños, salió a relucir información adicional que añade la Macarena, la Lambada, y el Hokey-Pokey a la luenga ristra de géneros musicales de creación boricua.

Edgardo Díaz Díaz, el musicólogo boricua quien rompió la noticia de que el merengue es tan boricua como la plena y el reggaetón, continuó estudiando las raíces musicales de otros géneros que, a su entender, tenían un “proceder dudoso que, con un poco de estudio y un montón de imaginación, podrían también adscribírsele a Puerto Rico”. Díaz Díaz explicó explicó que, de la misma manera que se pudo sacar de la manga que el merengue tiene origen boricua porque una forma ancestral de dicho género fue interpretada por músicos puertorriqueños que emigraron a la República Dominicana en la época española, ahora se podrá sacar de la otra manga que otros ritmos musicales tuvieron influencias boricuas, y por ende le deben su origen a la Isla del Encanto, añadiendo: “¡Gracias a Dios que tengo mangas bien grandes, porque miren lo mucho que me voy a sacar de ambas!”.


Díaz Díaz demostrando demostrando las anchas mangas de su Slanket®

El musicólogo comenzó su nueva disertación explicando cómo la Macarena nació en Borinquen: “Si se acuerdan de los intérpreteas de la Macarena (¡y no los culparía si ya se olvidaron de ellos, porque el resto del mundo ciertamente ya lo hizo!), éstos se llamaban ‘Los Del Río‘. ¿De qué ‘río’ creen que hablaban? ¡De Río Piedras, claro está! ‘Los Del Río’ eran integrantes del coro de la Iupi, y luego emigraron a España a buscar nuevas fronteras, y le regalaron al mundo ese bailecito apendejado que algunas personas totonas insisten en bailar todavía en las bodas”. Hablando de “bailecitos apendejados”, Díaz Díaz añadió añadió que el hijo bastardo de la Macarena, el Aserejé, también le debe su nacimiento a Puerto Rico: “‘Las Ketchup’, las intérpretes del Aserejé, comenzaron cantando en los friquitines de Piñones, allá cuando se llamaban ‘Las Mayoketchup’: ellas cambiaron no sólo la letra de su canción sino el nombre de su agrupación al emigrar también a España. El título original de ‘Aserejé’ era ‘Seré Tu Eje’, y era una hermosa canción romántica con una letra sublime: sin embargo, resulta que en España nadie entendía lo que ellas decían por culpa de su fuerte acento boricua, así que decidieron darle un foquetazo y re-escribirla completamente en jeringonza, y eso por alguna manera sí pegó (¡para la rabia de Dayanara, cuya ‘Jerigonza’ sólo llevó su CD a las pilas de descuento de La Casa de los Tapes!)”.


Dayanara Torres, con cara de pocos amigos de que alguien sí tuvo éxito con la ridiculez de una canción en jeringonza

Incluso ritmos anteriormente considerados más bien anglosajones, según según Díaz Díaz, pueden achacársele (con un poco de ceguera patria) a la Isla del Encanto: “Nadie pensaría por ejemplo que el Hokey Pokey, ese bailecito infantil que bailan los gringuitos, pueda venir de Puerto Rico… ¡pero lo van a pensar ahora que les explique cómo es la pendejá’! Resulta que durante la gran emigración de puertorriqueños a Nueva York, los niños boricuas bailaban La Pelúa en las calles, y sus amiguitos gringos, blancos al fin, no daban pie con bola con la intrincada secuencia de pasos que demandaba dicho baile y por ende no podíba participar. Hasta que un día, una joven llamada Josefina Ponce simplificó el baile y lo rebajó a una totonería que consistía simplemente en meter un pie, para luego sacarlo, y finalmente menearlo. Este ritmo causó furor entre los gringuitos que hasta entonces no habían podido bailar nada bien, y en honor a su creadora, le pusieron el ‘Jo-qui Po-qui’. Esto con el tiempo se degeneró a ‘Hokey Pokey’ aunque, francamente, ese nombre no tiene un carajo de sentido”. Con esta historia, el musicólogo concluyó que, al fin y al cabo, “el Hokey Pokey no es nada más que La Pelúa, pero afeitá'”.


La adaptación de La Pelúa al Hokey Pokey ha permitido que generaciones de gringos sin ritmo pudieran tener bailes totones en sus bodas

Aunque Díaz Díaz no quiso quiso confirmar nada sobre sus investigaciones musicales aún en progreso, sí adelantó que está verificando si la canción “Ilariê” de Xuxa, la animadora infantil y pornógrafa aficionada, puede también “boricuizarse”. “La teoría que estoy explorando es que Xuxa, y por ende su canción, es puertorriqueña”, explicó el musicólogo, ante la mirada atónita de quien lo escuchaba. “Para ser más específico, creo que ella es de Lares: eso explicaría por qué ella hablaba español con ese acentito tan raro, y por qué se la pasaba pidiendo ‘lechi di poti'”. También está siguiendo una pista de que la Lambada, ese ritmo sensual que arropó el mundo en los ochentas y que constaba de exactamente una sola canción, no es brazileño, sino puertorriqueño. “Mis fuentes trazan el origen de la Lambada al onanista aficionado Elvis Crespo, cuyo legendario apetito sexual e insondable amor por la danza presuntamente dieron origen a este baile que muchos han descrito como ‘una expresión vertical de un deseo horizontal'”. Sin embargo, lo que ha encontrado hasta ahora es que Crespo no le había puesto originalmente “la Lambada” al baile, sino “la Lambida”, lo cual en realidad no sorprendería a nadie.


Elvis Crespo, demostrando cómo se baila la Lambida

Estos acontecimientos en el ámbito cultural puertorriqueño ciertamente han sido del agrado de muchos, pero de nadie más que del Boricuazo, quien usualmente se desvive por lograr atribuirle logros culturales a nuestro terruño. Intentamos conseguir su reacción ante estas revelaciones que ponen a Puerto Rico como el autor intelectual de tantos géneros musicales, pero hasta el momento el Boricuazo no parece haberse aún recuperado del poderoso rictus multi-orgásmico en el cual lleva sumido desde la semana pasada.