Miami, Florida – Elvis Crespo, el famoso merenguero puertorriqueño y alegado onanista aficionado, causó gran turbación ayer en los medios noticiosos (y en la twitterósfera boricua) al habérsele acusado de auto-satisfacerse sexualmente en un avión con rumbo a Miami, haciendo que la Navidad viniera temprano para los reporteros de farándula (¡y a nosotros!). Dado que la excusa de éste al ser interrogado por las autoridades fue “Yo no me acuerdo de nada de eso”, muchos expertos en la salud mental han llegado a la conclusión de que Crespo sufre del poco usual Síndrome de Amnesia Masturbatoria.


En esta foto de acción, Crespo parece estar reconstruyendo los hechos… ¿¡y dónde está su otra mano!?

El penoso suceso aparentemente se remonta al jueves 19 de marzo, cuando la pasajera que iba al lado del intérprete de “Más Que Una Caricia“, “Gózame” y “No Sé Qué Pasó” se percató de cómo éste se cubría con una manta y ésta se meneaba vigorosamente, mientras alegadamente el cantante hacía trabajos manuales bajo ésta. La pasajera lo reportó a la tripulación de abordo, y por consiguiente Crespo se tuvo que vérselas con las autoridades federales cuando el avión aterrizó en Miami. Sin embargo, al éste manifestar no recordar nada del suceso, fue revisado por un panel de médicos de la Asociación Federal de Psiquiatras (“FAP”, por sus siglas en inglés), quienes concluyeron que éste era otra víctima más del Síndrome de Amnesia Masturbatoria (“SAM”), un mal que aflige abrumadoramente a muchachos adolescentes y hombres casados que son agarrados en alguna movida bochornosa.


Elvis Crespo con su inocente carita de yonofuí

La doctora Rosy Palmer, Presidenta de la FAP, opinó que “Crespo exhibe todos los rasgos típicos de un paciente de SAM: manos tembluzcas y sudorosas, ojos estrábicos, y memoria agujereada. Los pacientes de SAM aparentan estar sumamente apenados por su conducta, aunque no la recuerden: igualmente, se muestran sumamente turbados por las acusaciones que se mencionan, de las cuales insisten ser inocentes”. Igualmente opinó el doctor francés Onán LaMain, el experto en condiciones psico-sexuales y miembro honorífico de la FAP quien organizó el respetado seminario titulado “Tu Mano No Es Tu Enemiga”. El Dr. LaMain contó cómo los primeros casos del síndrome fueron reportados por personalidades de gran envergadura tales como Paul Reubens (mejor conocido como Pee-wee Herman) y George Michael, concluyendo que “dicho mal parece tener gran arraigo entre la clase artística, a la cual supuestamente pertenece Elvis Crespo. Lo cierto es que el SAM no es una falacia: es una enfermedad sumamente seria, y lo puedo decir a ciencia cierta porque padezco de él. ¿Oíste, mi amor?”, gritó éste, dirigiéndose, asumimos, a su esposa encolerizada. “¡Es una enfermedad, y no tiene cura!”.

La noticia causó revuelo incluso entre miembros de la farándula, algunos en señal de apoyo, y otros condenando el acto de Crespo. Primeramente, Maribel Vega, su nueva esposa y representante artístico, lo defendió a regañadientes, arguyendo que “no debe ser extraño que él no se acuerde de lo que hizo en el avión, porque yo tampoco me acuerdo qué pasó en nuestra noche de boda hace sólo un par de semanas… ¡tan bueno no debió haber sido! Y aunque no me acuerde de lo que pasó esa noche, sí me acabo de acordar que tengo el teléfono de un buen abogado de divorcio en mi iPhone, así que si me disculpan…”. Otra de las críticas que también surgió provino del personaje Manolín Abstinente, la mascota de los Departamentos de Salud y Educación para promover la abstinencia sexual en los adolescentes y amigo personal de Crespo, quien le reprochó al merenguero no tanto su falta de auto-control, sino su falta de juicio. “¡Por Dios, si en los aviones hay baños!”, exclamó Manolín encolerizado. “¡Si él quería sacar a bailar lambada a Manuela, no tenía por qué hacerlo al frente de todo el mundo!”. Por su parte, el absolutamente inocente O.J. Simpson defendió a Crespo, diciendo: “Todos hacemos cosas de las que nos arrepentimos, aunque no nos acordemos de haberlas hecho. Estoy seguro que si existiera un Síndrome de Amnesia Asesinatoria, quizás yo padecería de él… ¡digo, si yo lo hubiera hecho!”.


Manolín Abstinente, íntimo amigo de Elvis Crespo

Manteniendo ambas manos donde pudiéramos verlas a todo momento tal como acordamos, Crespó accedió a hacer unas breves expresionas a la prensa: “Se me cae la cabeza de vergüenza por esta situación tan embarazosa. Aunque yo no recuerdo haber hecho nada inapropiado, quería dejarle saber a la fiscalía que si me ofrecen una sentencia de probatoria que no envuelva un castigo penal, la aceptaría y me declararía culpable. Ya tú sabes: ¡más vale pájaro en mano que cien volando!”.


¡Nadie le dé la mano!