Hato Rey, Puerto Rico – El pasado viernes, el pueblo puertorriqueño tuvo su ocasión número 374 en lo que va del año para joder la pita y armar un bembé, al celebrarse el “Entierro de Rosse-Yo”, una festiva actividad cuyo motivo original es inmaterial dado que terminó convirtiéndose en una joda cualquiera, para variar.


Pedro Rosselló, raspándose pa’l carajo antes de que lo entierren de verdad

El productor y activista social / armabembé aficionado Papo Coss fue el responsable de organizar la actividad, convocada con el propósito de celebrar la derrota electoral del Dr. Pedro Rosselló en las primarias del Partido Nuevo Progresista haciéndole un “funeral” simbólico. Coss citó a los “dolientes” a la Placita Roosevelt, donde habría, aparte de todos los accoutrements necesarios para la joda, un féretro en el cual se le daría “sepultura” al derrotado candidato, incluso con una procesión de “lloronas” con velos negros en señal de duelo (quizás porque lo del ataúd no era lo suficientemente totón). En su invitación, Coss exhortó al público a “traer sus congas, tambores, pleneras y güiros para formar un plenazo y celebrar” que Rosselló haya regresado a Virginia, añadiendo que “cualquier excusa es buena para formar un fiestón, ¿y qué mejor manera de celebrar la derrota de una figura política que tanto dividió a nuestro pueblo, que convocando una actividad inflamatoria y divisiva que es completamente inconsecuente?”


El jolgorio estuvo, según los presentes, bien por la maceta

En efecto, los seguidores de Rosselló no tardaron en manifestar su coraje en contra del “entierro simbólico” de “El Mesías”, como se le conocía a Pedro Rosselló par razones inciertas. De hecho, el activista estadista Félix Plaud rápidamente respondió a la convocatoria asegurando que “es inconcebible que se pueda enterrar a un Mesías, que como todos sabemos son seres etéreos e inmortales que cagan oro y mean champaña”, y exhortó a los estadistas a celebrar su propia contra-protesta en la misma Placita Roosevelt, “por eso de asegurarnos que una actividad insignificante y poco trascendental se convierta en un salpafuera acrimonioso y, seguramente, violento”. Plaud insistió además de que “no podemos permitir que estos pipiolos comunistas manchen la incólume reputación de Rosselló con su entierro simbólico, así que nos vemos en la obligación de básicamente reaccionar como lo hubiera hecho él mismo”, aseguró, sacándole la lengua a Coss.


La comitiva de “duelo” cargando al Mesías, ahora pensando que quizás eso de cargar un féretro pesado sólo por joder no fue la mejor idea

Se reportó que los dos bandos chocaron en la actividad del viernes cuando Plaud, por su parte, intentó a enterrar un muñeco del personaje infantil Pinocho (llamado “Anibalocho”) que se supone representara al Gobernador Aníbal Acevedo Vilá, pero indagaciones más a fondo revelaron que en realidad a nadie le importó tres carajos que enterraran simbólicamente a Acevedo Vilá, sino que mancillaran la imagen de Pinocho: “¿Cómo se le ocurre a esta gente desalmada comparar al dulce y tierno Pinocho con Aníbal?”, preguntó molesto uno de los ahí presentes. “¿Qué, el verdadero Acevedo Vilá no estaba disponible? Miren, que yo en el baúl de mi carro tengo cloroformo, sogas, y una venda… es que tú nunca sabes cuándo te vas a topar con alguna nena linda, pero difícil de convencer”, explicó espeluznantemente.


El pobre “Anibalocho”, antes de que jalaran por el pico y la pala y lo enterraran

A pesar de los encontronazos, sin embargo, participantes de ambos bandos concordaron en que la actividad fue un éxito porque “la música estuvo brutal, el bembé duró hasta el amanecer, y tuvimos una buena excusa para beber y hacer escante un viernes por la tarde”, asegurando que ya había pasado demasiado tiempo desde la razón número 373 para joder la pita en el 2008 (a saber, la huelga magisterial), y que ya era hora de “encontrar otra razón para sacar las pleneras del clóset y guayar el güiro”. Incluso los dos organizadores de las respectivas actividades, Coss y Plaud, estuvieron de acuerdo en algo: que se lograron los objetivos mutuos de “joder la pita, armar un bochinche completamente innecesario por razones político-partidistas inmateriales, y comportarnos como adolescentes inmaduros de high en vez de como adultos”.