SAN JUAN, PUERTO RICO – Ante la venidera imposición del Impuesto sobre Venta y Uso (IVU, por sus siglas en español) de un 7% el miércoles 15 de noviembre, el pueblo puertorriqueño se ha auto-impuesto la tarea de comprar todos los bienes posibles antes de dicha fecha.

La señora Migdalia Domínguez manifiesta su desazón con el IVU comprando víveres en Econo, llenando su cuarto carro de compras con juguetes de Suárez Toy House y cajas de Chorizos El Ebro. “¡No he estado evadiendo impuestos yo por 45 años para que ahora vengar a imponérmelos en las cosas que compro!¿Qué se creen? Por mí se jodieron: yo compro ahora todo lo que vaya a necesitar por los próximos años antes de que empiecen con el impuesto”.

“¡La madre mía va a pagarle 7% a ese partido de pillos por comprarme las cosas que siempre he estado comprando!”, exclamó iracundo Don Lulo Fernández, mientras metía en su carro de compras tres cajas de Tampax y tres potes de Summer’s Eve. Al notar nuestra cara de sorpresa ante sus productos, éste aclaró: “Uno nunca sabe cuándo puede estar to’ ensanchochao y necesitar una de estas pendejá’s”.


Un supermercado Econo cerrando, visto que ya han vendido todos sus víveres tras el poder adquisitivo vertiginoso de la Sra. Domínguez y Don Lulo

El ánimo entre los jóvenes del país estaba igualmente caldeado. Omar Lebrón, estudiante de cuarto año en la Universidad de Puerto Rico, explicó agitado: “Pai, vam’ua hablar claro: yo ni sé cómo calcular 7%… ¡y eso que estoy por graduarme de Matemáticas de la Iupi! ¿Cómo voy a saber si cada vez que me compro dos gallitos de Mary Jane, el bichote me va a tratar de coger de soca con el impuesto?” Sin embargo, al informársele que los traficantes de droga probablemente no tengan que adherirse al IVU, debido a la naturaleza intrínsecamente ilícita de su negocio, el joven quedó visiblemente más tranquilo. “Ah, pues… ‘tá ‘to hablao”.

Ha sido tanto el furor de los puertorriqueños ante el impuesto que deberán pagar a partir del próximo miércoles que muchas tiendas han vendido ya toda su mercancía. Por ejemplo, Juaquín Rosa, gerente general de La Casa de los Tapes, declaró con un tono de sorprendida alegría: “¡Yo nunca pensé que podría vender todas esas cajas de CDs de Jessica Cristina que teníamos en el almacén desde hace diez años! También nos deshicimos de los últimos elepés de Wilfridín y de los de las tablas de multiplicar de Sandra Zaiter”.

El presidente de la cadena de supermercados Mr. Special, Chendo Carrasca, dijo que nunca había visto tanta gente comprando en sus tiendas, ni siquiera ante la amenaza inminente de un huracán, “y aún en esos casos lo que compran es cervezas y pampers… ¡pero ahora están comprando hasta del atún marca Mr. Special, a pesar de los reportajes en Noticentro 4 de que es carne de gato rancia!”


Desenfrenadas turbas de consumidores en Mr. Special, comprando cosas que nunca usarán, como libretas escolares y ejemplares del “Manual del Chofer”

Ante la desesperación de los puertorriqueños, el Gobernador Aníbal Acevedo Vilá se mostraba sin embargo sumamente complacido: “¡Miren cómo se revitaliza la economía del país! ¡Esto es lo que necesitaba la Isla para echar pa’lante!” Al recordarle que luego del miércoles nadie tendría dinero para comprar nada, y que la clase más necesitada tendría ahora que contar con gastos mayores en todas sus compras de primera necesidad, pero sin contar con mayores sueldos, el Gobernador dijo: “Pues, hay 50 estados: que escojan uno y se larguen”.