«¡Admiren mi genio! ¡Canten mis loas! ¡Que ese capítulo en la historia de Puerto Rico donde se reconoce mi genio quede bien cabrón!», exclamó rebosante de humildad Alberto Bacó. » Yo les pedí a ustedes uno, dos o tres años para ver los frutos de mis medidas, y estamos ya tan cerca de verlos. Sin embargo, tal parece que quienes heredarán mi genial trabajo son los perdedores que solo vienen a criticar. ¡Tan cerca que estábamos de ver los frutos! Pero me voy tranquilo: estoy seguro que la historia reconocerá mi genio», recalcó.
Fuentes de entero crédito nos aseguraron que Bacó no parará de echárselas al frente de sus amigos ganadores riquitillos.

