San Juan, Puerto Rico – Con el propósito de mejorar la relación entre la uniformada y la ciudadanía, la Academia de la Policía estará permitiendo que cualquier civil que así lo desee pueda asistir al curso titulado “Jerga Policiaca 101”, en la cual los cadetes aprenden cómo sonar como guardia para que nadie los entienda.

La Policía de Puerto Rico: siempre ahí para darte la mano en la carretera (literalmente hablando, según el emblema de la uniformada)

“Hemos notado una gradual divergencia entre los civiles y los miembros de la uniformada”, admitió Héctor Pesquera, Superintendente de la Policía. “Me refiero a algo que va más allá de la repartedera de macanazos en cualquier demostración civil: incluso en situaciones cotidianas, hemos podido apreciar que el ciudadano común no parece llevarse con los agentes de la ley y el orden. Estudios exhaustivos (bueno, una encuesta en Facebook) nos llevaron a la conclusión de que gran parte del problema es que los civiles muchas veces no entienden lo que los policías estamos diciendo. Es por eso que el curso ‘Jerga Policiaca 101’ no solo servirá para que nuestros cadetes sepan hablar con corresión y proprietud, sino también para que cualquier Juan de los Parlotes pueda aprender sobre el vocabulario que utiliza la especie Porcinus macanensis“.

Este magnífico ejemplar de Porcinus macanensis no sabe cuándo debe desenfundar su arma de reglamento y cuándo no, pero seguramente sí sabe usar la jerga policiaca a la perfección

La primera sección del curso se llama “Verborrea policiaca: ¿por qué decir en una palabra lo que se puede decir en tres?” y enseña los principales métodos para darle la vuelta a una pregunta y contestarla usando el mayor número posible de palabras. Por ejemplo, preguntas que se pueden responder con un simple “sí” o “no” el curso enseña que deben contestarse con “Eso es correcto” o “Eso es incorrecto”, respectivamente (aunque “Positivo” y “Negativo” también son aceptables). El curso recomienda, sin embargo, utilizar crípticos códigos policiacos tales como “10-4”, lo cual maximiza el porte policiaco del hablante a la vez que minimiza la comprensión del interlocutor.

Este cadete está recibiendo un premio porque supo responder a una pregunta “sí o no” con más de cuarenta palabras — ¡y ni siquiera contestó la pregunta!

El segundo módulo del curso se titula “Apariencias: ¿para qué usar una palabra cotidiana si una más fina te hace sonar más inteligente?”. El preámbulo de esta sección explica cómo los agentes de la uniformada han siempre batallado estigmas sociales de no ser inteligentes (como se puede apreciar por ejemplo en la frase: “¿Es bruto, o será guardia?”). Para contrarrestar esta imagen negativa, se exhorta a los cadetes a remplazar palabras comunes con sinónimos más rebuscados, a saber: “tipo” – “individuo”; “muerto” – “occiso”; “corrupto” – “político”. Igualmente se sugiere asignarle términos policiacos con connotaciones neutrales a palabras o frases que suenan negativas, entre estas: “chotear” – “denunciar”; “lloriqueo” – “querella”; “abuso de poder” – “uso apropiado de fuerza policiaca”.

Este agente está “alistándose” para “iniciar una pesquisa” con la cual espera “dar con la ubicación” de un “sospechoso” y poder así hacer “uso apropiado de fuerza policiaca” — o sea, está buscando a un caco pa’ jartarlo de macanazos

El programa piloto de esta iniciativa ha sido un gran éxito, y quienes han asistido al curso aseguran ahora poder entender mejor lo que están diciendo los policías cuando los entrevistan en las noticias. “Ahora me entero yo que un ‘siniestro’ es un ‘fuego’, y que cuando dicen ‘delincuente’ se refieren simplemente a un ‘caco'”, explicó con satisfacción uno de los ciudadanos que cursó todas las sesiones de la clase. “Y me hubiera gustado haber sabido hace un mes cuando me paró aquel guardia que ‘vehículo’ quiere decir ‘carro’… ¡porque cuando me ordenó: ‘Métase a su vehículo’ escuché mal y pensé que había dicho alguna grosería sobre mi mujer!”.