San Juan, Puerto Rico – Usando como precedente la reciente victoria legal de los Testigos de Jehová de poder entrar a las urbanizaciones con acceso controlado, la Congregación Anónima de Criminales OnestoS [sic] (CACOS) acudió a los tribunales para lograr acceso ilimitado a las residencias de los miembros de dicha religión.

Los Testigos de Jehová ahora podrán evangelizar incluso a las personas que le pagan a un guardia de palito para que nadie venga a molestarlos a la casa

“Si los Testigos de Jehová tienen el derecho de invadir la privacidad de los residentes que han decidido cerrar sus urbanizaciones para proteger su propiedad, ¿por qué nosotros no?”, preguntó Tito “El Vampiro” Rodríguez, presidente del gremio criminal. “Ya aprendimos que para ganar en las cortes solo hay que aferrarse a la religión y los jueces te dejan hacer lo que sea, así que naturalmente tratamos de irnos por ese la’o”. En efecto, los CACOS recientemente lograron que las cortes los autorizaran a “entrar a la vivienda de cualquier Testigo de Jehová, siempre y cuando sea para absorber de ellos la Palabra Divina (¡y no para despojarlos de sus bienes!)”.

“El Vampiro” está culeco que, luego de haber mencionado la religión, las cortes le hayan hecho los mandados

“El Vampiro” manifestó estar satisfecho de su reciente victoria legal e intimó que está ansioso de ejercer su derecho de “meternos en la residencia de cualquiera de estos evangelizadores cuando nos dé la gana y sin avisarles de antemano — ¡igualito que hacen ellos cuando vienen a molestar a uno a la casa!”. Los CACOS aseguraron que están sedientos de “leer ‘La Papaya’ o ‘¡Esperad!’ o como se llamen esas revistitas que los Testigos de Jehová se pasan regando por ahí que la gente termina usando pa’ envolver pesca’o”. Igualmente afirmaron que no dudarán en ir a los domicilios de los religiosos a entradas horas de la noche, “y si no hay nadie en casa, mejor todavía, ¡porque así podemos rebuscar con más calma!”.

Con acceso controlado o no, estos residentes podrán esperar que extraños vengan a predicarles a la hora de la cena

El reverendo Guillermo Salcedo tildó de “ridícula” esta reciente decisión judicial, explicando que “si bien nosotros los Testigos de Jehová obviamente tenemos el derecho de meternos en las urbanizaciones de personas que claramente no nos quieren ahí, este derecho no se extiende a cualquier hijo de vecino. O sea, no es que nos moleste que pecadores empedernidos busquen de la Palabra de Dios — ¡es que no queremos que nos vengan a jorobar en nuestros propios hogares! ¿Tú sabes cómo jeringa que uno esté de lo más tranquilo cenando y que llegue alguien a importunar?”, preguntó, sin un ápice de ironía.