San Juan, Puerto Rico – Luego del embarazoso descubrimiento de que la senadora Kimmey Raschke sometiera una enmienda a la Ley 54 que ya existía, la legislatura puertorriqueña se vio en la necesidad de admitir algo que muchos ya sospechaban: que ya no quedan leyes originales que aprobar en Puerto Rico, y por eso empezaron a repetirlas.

“Ok, ok, nos mangaron en pifia”, admitió una apenada Kimmey Raschke. “La realidad es que después de un rato, todos estos proyectos de ley como que empiezan a confundirse en la cabeza de uno. A veces ni sé si las ideas que se me ocurren son de leyes por las cuales yo ya voté, o quizás que yo misma escribí hace tiempo”. Al responder que por qué simplemente no hacía aunque sea una investigación somera sobre sus proyectos de ley antes de proponerlos, Raschke respondió: “Ay, nene, no: eso suena como mucho trabajo, y yo no estoy aquí para pasar trabajo: ¿te tengo cara de pendeja yo? ¡Si quisiera pasar trabajo no me hubiera metido a la política!”.


“¿Cómo se supone que sepa yo qué leyes ya existen?”, preguntó retóricamente la senadora Raschke (aunque claramente la respuesta es “Just Google it, bitch!“)

El presidente del senado, Thomas Rivera Schatz, fue quien tuvo que admitir que ya la legislatura se había dado cuenta que no quedaba nada nuevo por legislar. “Es que Puerto Rico es tan chiquito que sólo hay un número finito de leyes que se pueden escribir”, explicó Rivera Schatz. “Por un buen rato nosotros tratamos de disimular pasando resoluciones totonas para matar el tiempo; que si un reconocimiento a Don Luis Gómez por haber cumplido 90 años, o que si una proclama de que la Placita Tolín es el negocio familiar de mayor duración en San Germán — pero ya francamente le hemos dado un reconocimiento a Reymundo y to’ el mundo en esta trapo de isla, así que se nos acabó la guachafita. ¡Por Dios, si ya hasta proclamamos el Día Nacional de la Muñeca! ¿Qué más bajo que eso podemos caer?”.


Hasta esta Barbie, cuyo numbre es Taniqua, tiene su propio día en Puerto Rico

Rivera Schatz explicó que la enmienda repetida de Kimmey Raschke no fue el primer indicio de que ya lo habían legislado todo: “Los otros días, por ejemplo, llegó a mi escritorio un proyecto de ley de Evelyn Vázquez que me estuvo sumamente familar. ¿Recuerdan aquella propuesta de ella de ‘financiar una búsqueda en el fondo del mar para encontrar barcos hundidos con tesoro perdido‘? Pues acabo de leer su nuevo proyecto de ley en el cual ella sugiere ‘subvencionar un cateo en las profundidades marítimas para ubicar galeones zozobrados con riquezas ocultas’, lo cual me deja saber, además de que ya a Evelyn se le acabaron las ideas, que al menos está utilizando el tesauro que le regalé en el white elephant que hicimos en el Senado”.


¡Rápido, kayakeros! ¡Busquen el tesoro que seguramente hay en ese barco!

Como último acto legislativo, el senado y la cámara aprobaron una resolución que termina de otorgarle todas las facetas del Gobierno de Puerto Rico a los intereses privados. El presidente senatorial explicó que “ya es harto conocido que las Alianzas Público-Privadas nos pueden librar de todo mal, y que solamente el capitalismo desenfrenado y sin supervisión puede ayudarnos a sobrellevar cualquier dificultad. Ahora, si me disculpan, me voy para casa, porque no tengo nada que hacer ya y no pienso quedarme en el Capitolio todo el santo día comiendo gofio: tengo demasiado respeto por el Pueblo puertorriqueño”. Luego de loarle su gesta desinteresada de dejar de devengar su sueldo ahora que no tiene un senado que presidir, Rivera Schatz replicó: “No, no, entendiste mal: ¡claro que voy a seguir cobrando mi sueldo completo! ¡Lo que no voy a hacer es estar en esta oficina de mierda todo el santo día cuando puedo estar por ahí disfrutando unas merecidas vacaciones cobrando la dieta que acabamos de aprobarnos a perpetuidad!”.


Uno de las decenas de legisladores boricuas que ahora no tienen nada que hacer, gozando de su tiempo de ocio