Aguadilla, Puerto Rico – Tras la reciente ola criminal perpetrada por unos individuos vestidos de ninja por las calles de Aguadilla, la Policía de dicho municipio ha contratado a las famosas Teenage Mutant Ninja Turtles (o como diría el Príncipe de Asturias si supiera quién carajo son, las Tortugas Mutantes Adolescentes Ninjas) para darle cacería a los malhechores.


Las TMNT, listas para darle una escarpiza a los ninjas boricuas de pacotilla

Los ninjas boricuas, quienes merodean las calles de noche vestidos de negro y atacando a los transeúntes con sus punzantes espadas, han sido una espina en el costado de la uniformada aguadillana. El Capitán Lorenzo García comentó: “Nosotros ni sabemos bregar con el pillo promedio puertorriqueño, que es vago y medio bruto: ¿cómo podríamos despachar a sujetos entrenados en artes marciales y que se pueden desaparecer en la oscuridad sin rastro alguno? Además, alguien explíqueme la incoherencia que es ser un ninja puertorriqueño”.


Los ninjas boricuas, fugitivos de la justicia y de la lógica

Motivado por la impotencia de la Policía, el Capitán García decidió contratar a las TMNT para que usaran su entrenamiento para hallar a los sujetos. Donatello, la Tortuga de la máscara púrpura, dijo: “Cuando escuchamos sobre estos maleantes que estaban aterrorizando a la ciudadanía, dijimos ¡Cowabunga, dude! (básicamente porque está en nuestro contrato usar esa expresión al menos una vez por día)”.


Donatello se mostró ansioso de detener a los siniestros criminales, diciendo: “Los atraparemos, y será totally radical y righteous, dude!”, así llenando la cuota de frases de surferito que tiene que decir diariamente

Como era de esperarse, la cacería no duró mucho, dado que las Tortugas son unos aces del rastreo y se desplazan sigilosamente entre los alcantarillados. Al toparse con los individuos, éstos literalmente se cagaron del miedo a ver a cuatro musculosas tortugas antropomórficas blandiendo armas marciales, y, petrificados, no pudieron ni reaccionar cuando éstas arremetieron contra los ninjas boricuas y les dieron de arroz y de masa.

“Definitivamente estos ninjas no deben ser secuaces del maléfico Shredder, porque no nos pusieron nada de resistencia”, comentó algo desilusionado Leonardo, el líder de las Tortugas, mientras secaba la sangre que aún chorreaba de su espada ninjaken. Su camarada Raphael, el de los chacos, añadió: “Esa pelea estuvo bien bogus, dude“.


Leonardo, presto para darle un tajo a los inmóviles ninjas del país

En efecto, los ninjas boricuas no resultaron ser más que un par de mozalbetes ociosos, vecinos del Residencial [Prócer Puertorriqueño] que se vestían de negro “na’ más pa’ joder la pita y hacer escante”, en palabras del muchacho que logró escapar con su vida del encuentro con las Tortugas.

Para agradecerle a las Tortugas su buena labor, el Capitán García los remuneró con sendos cupones para dos pizzas extra grandes en Little Caesar’s, los cuales fueron rechazados por las Tortugas, quienes explicaron que “nos gustan las pizzas, pero tenemos estándares”.