«Esto de estar atravesado en medio de la intersección sin una luz roja que ignoré con mi guille cabrón no la hace», se lamentó Roberto Figueroa, abriéndose paso a la mala en un cruce con las luces apagadas. «Mira esto, mano. Todos estamos tratando de imponernos cortésmente en el cruce, sin una luz identificando claramente quién es el hijueputa. A la verdad que el Puerto Rico que conocía se fue con María», reflexionó con un melancólico suspiro.
La Autoridad de Energía Eléctrica aseguró que el pueblo de Puerto Rico podrá ignorar las luces prontamente, cuando la electricidad regrese el treintidós de septubre del dos mil cuarentitreinta.

