Washington, D.C. – El candidato de mayor posición en la contienda primarista republicana para la presidencia ha cambiado constantemente con el pasar del tiempo debido a que el líder eventualmente dice algo que desagrada a los votantes de su partido. Reconociendo este hecho, los electores republicanos le han rogado a sus candidatos que “por favor dejen de hablar y decir burradas, porque a este paso no tendremos por quién votar en el 2012”.

Como el pez, estos candidatos republicanos mueren por la boca

La petición de los votantes republicanos surge luego que los últimos favoritos en las primarias presidenciales hayan caído de gracia al “meterse a monos y tratar de hablar de cosas que desconocen — ¡lo cual no es mucho decir!”, según Billy Bob Englewood, portavoz de los electores. “Nosotros queremos encontrar ya un candidato que llene todos nuestros requisitos: que sea blanquito; que profese ser cristiano pero que crea en cosas que Jesús aborrecería; y que podamos estar seguro que pueda ganar las elecciones del 2012. Sin embago, vez tras vez, cuando creemos que encontramos a El Elegido, este abre la boca y dice algo que nos baja el moco… ¡y para bajarnos en moco ya tenemos cualquier decisión que tome el presidente Osama –¡perdón!– Obama!”, se disculpó con una sonrisa pícara.

Billy Bob Englewood, junto a su perro Second Amendment, rogando que los candidatos restantes no abran la boca ni para decir “Obama is a secret Muslim

Ciertamente la contienda primarista republicana para el 2012 ha sido sumamente inconstante, cambiando quién es el candidato de mayor posición tan rápidamente como los puertorriqueños adquieren y se olvidan de alguna nueva fiebre. La representante Michele Bachmann, por ejemplo, fue la efímera favorita hasta que el electorado se dio cuenta que: 1) está más loca que una cabra (y tiene la mirada demente que lo comprueba); 2) se cree cualquier totonada que alguien del público le diga y lo repite como si fuera un hecho; y 3) es una mujer, y por ende estaba ahí solo para dar la apariencia de inclusión en el Partido Republicano. “Nos dio una pena tirar a Michele a mondongo”, admitió Englewood con pesar, “porque es bien cristianita ella (¡y la mejor prueba de eso es que odia a los homosexuales, claro está!). Sin embargo, si Dios hubiera querido que votáramos por ella, la hubiera hecho hombre, no mujer… ¡así que no nos culpes a nosotros Michele, sino al Todopoderoso!”.

Yavé, visto aquí condenando a Michele Bachmann a la derrota al hacerla mujer

El gobernador tejano Rick Perry también fue transitoriamente el favorito “porque le gusta ejecutar prisioneros (aunque sean retardados); odia al gobierno federal tanto como nosotros amamos los beneficios federales; y, ya, hay que decirlo: ¡porque nos recuerda a Dubya!”, explicó Englewood. Sin embargo, el amorío con Perry acabó cuando este se manifestó sospechosamente razonable en cuanto al tema de la inmigración ilegal: “Perry dice que no quiere hacer una verja electrificada entre los Estados Unidos y México — que solo hay que tener dizque avioncitos a control remoto y San Seacabó. ¡A menos que esos avioncitos tengan metralletas acribillamexicanos, no me convence ese plan!”, exclamó el portavoz de los votantes. “Él también se cayó de culo defendiendo una ley de Texas que permite que los hijos de los inmigrantes ilegales estudien en universidades estatales a precios de residentes, esencialmente favoreciéndoles sobre estudiantes legales de otros estados. Jelou, a los inmigrantes estos hay que mantenerlos brutos y pobres; si no, ¿por qué seguirían limpiando nuestras casas, recogiendo nuestras cosechas y construyendo nuestras casas por una miseria de salario?”.

Desafortunadamente para Rick Perry, él no detesta tanto a este inmigrante ilegal como debería si es que quiere ganar la nominación republicana

El último candidato de ser sacado a escobazos de la posición número uno fue Herman Cain, quien logró su fugaz estrellato al presentarse como un hombre común en vez de un político de carrera. “Al principio lo favorecimos porque explicaba las cosas de manera que hasta yo podía entenderlas”, admitió Englewood. “Digo, aunque creo que para explicar algunas cosas pudo haber usado grafiquitas y material audiovisual, porque eso del plan 9-9-9 todavía no me cabe“, explicó, refiriéndose al plan impuestario de Cain que impondría un impuesto federal de 9%, un impuesto sobre ventas de 9%, y un impuesto a las compañías de 9%, asegurándose así que el 99% de las personas con chavos paguen menos que ahora. Al poco tiempo de Cain lograr la primera posición, empero, salieron a la luz pública unas acusaciones de acoso sexual que le hicieron en los noventas; estas lo metieron en problemas con su electores porque “ser fresco con las mujeres es algo que aceptamos en los políticos blancos, pero que nos da cosa cuando son negros”. Recientemente se difundió una entrevista a Cain en la cual le preguntaron sobre la situación en Libia, pero él se vio tan confundido e incómodo que parecía que él había escuchado “labia”. Englewood opinó que “a los republicanos nos gusta que nuestros candidatos parezcan hombres de pueblo, ¿vite?… ¡pero no que estén tan mal preparados que hasta nosotros mismos pudiéramos hacer mejor trabajo que ellos!”.

Herman Cain, visto aquí en tiempos más felices cuando aún disfrutaba de sus quince minutos de fama

La persona que (al menos al cierre de esta edición) es el nuevo líder en la contienda primarista es Newt Gingrich, el expresidente de la Cámara de Representantes, famoso por haberle sido infiel y haberse divorciado de la mujer con quien otrora le fuera infiel a su primera esposa. “Newt es nuestro cadidato (por ahora)”, aseguró satisfecho Englewood. “Y si quiere seguir siéndolo, ¡le recomiendo que se calle la boca antes de que inevitablemente nos decepcione!”.

Newt Gingrich, risueño luego de haberle pegado cuernos y haberse divorciado de su primera esposa (o quizás su segunda esposa)