San Juan, Puerto Rico – Un orondo Luis Fortuño, Gobernador de Puerto Rico, convocó una conferencia de prensa temprano en la mañana del primer día del año para anunciar con bombos y platillos que su Administración “no ha cometido ningún error en todo el año 2010″. Éste es un logro del cual, según él, “no pueden jactarse las malévolas Administraciones Pasadas ®, quienes en lo que va del año ya han cagado un sinnúmero de cosas que sin duda eventualmente repercutirán injustamente sobre la gesta de mi gobierno”. El primer mandatario está curándose en salud en respuesta a la gran cantidad de decisiones desatinadas y errores de juicio que se le achacaron en su primer año en el poder: “Yo estoy consciente de que los medios noticiosos me tenían un relajito el año pasado, pero como ven la cosa está mejorando. En todo lo que va del año no ha habido ni un solo error craso por parte de mi Administración, ni una sola frase desatinada ha sido emitida por ninguno de los funcionarios de mi Gabinete. Ésta es una perfección gubernamental que simplemente tenía que compartir con todos ustedes, para que constara en el récord”. Marcos Rodríguez Ema, el Secretario de la Gobernación, hizo un ademán de que iba a añadir algo a las palabras del Gobernador, pero éste meneó la cabeza en señal de que mejor no abriera la boca y que se quedara callado.


Marcos Rodríguez Ema, tiracurvas oficial de la Administración de Fortuño, visto aquí antes de que el Gobernador lo mandara a cerrar el pico

Las indicaciones de silencio de Fortuño, sin embargo, fueron completamente ignoradas por Thomas Rivera Schatz, Presidente del Senado, quien aprovechó la ocasión para ofrecer unas expresiones. “Éste es un gobierno de verdad: un gobierno que sabe tomar decisiones difíciles, que hace lo que se tiene que hacer por Puerto Rico… en fin, un gobierno de hombres bien machos. ¡Menos mal que no tenemos al poder a alguien de muñecas débiles como Eduardo Patia –¡perdón!– Bhatia!”, rio Rivera Schatz sardónicamente, mientras Fortuño suspiraba y hundía la cara entre las manos de la vergüenza.


Thomas Rivera Schatz en medio de alguna de sus repugnancias que le harían preguntarse a Freud qué estará escondiendo el presidente senatorial con tanto comentario homofóbico…