Todos Los Residenciales, Puerto Rico – Al escuchar la noticia de que el Senado aprobó un proyecto de ley mediante el cual las tarifas de agua y luz quedarían fijas a un bajo costo para los abonados de residenciales públicos, millones de puertorriqueños comenzaron el proceso de mudarse al residencial público más cercano para aprovecharse de la ganga.

El Proyecto del Senado 894, radicado por el senador novoprogresista Roberto Arango, y aprobado en la Cámara Alta el pasado 10 de junio, dio pie a la “Ley Especial de Justicia Tarifaria de Utilidades para Residenciales Públicos” que reza que para sus habitantes, el pago mensual de agua quedaría fijo en $19.71, mientras que el pago de la luz se fijaría en $30. Dado que la mayoría de los puertorriqueños pagan muchísimas veces esa cantidad al mes, era lógico esperar que de repente se abarrotaran los residenciales públicos con millones de ciudadanos hartos de dejar la mitad del salario en cuentas de luz y agua, muchos de los cuales exclamaron: “¡No sé por qué no se nos había ocurrido esto de mudarnos a un caserío antes: ¡qué mucho dinero vamos a ahorrar!”.


Millones de puertorriqueños celebrando que ya no tendrán que dejar la mitad del sueldo en pagar las cuentas de agua y luz

“Esta decisión de mudarme a un caserío ha sido lo más sabio que he hecho después de dar una sola cruz bajo la palma”, aseguró Reymundo Arizmendi, un adinerado negociante ponceño con dos casas de playa y un chalet de campo en Jayuya que ahora habita en el Residencial Ponce de León. “En mi chalet veraniego yo siempre terminaba pagando un dineral de agua y luz entre prender el aire acondicionado y mantener llena la piscina, porque la madre mía va a estar pasando calores y sudando. ¡Los ricos no debemos sudar nunca!”. Avalándose de la nueva ley, sin embargo, el Sr. Arizmendi ahora puede sentirse libre de mantener su aire acondicionado prendido 24 horas al día, 7 días de la semana, y promete que llorará de la risa cuando le llegue su cuentecita de luz de $30. Al igual que el Sr. Arizmendi, millones de otros puertorriqueños tuvieron la misma idea, y procuraron apartamento en residenciales públicos alrededor de la Isla, incluso apiñonándose varias familias en la misma unidad con tal de poder gozar de la tarifa fija, asegurando que “mejor es estar viviendo aquí como sardinas pero donde no nos sale un ojo de la cara prender el aire acondicionado, que estar pasando calores en casa”.


La mansión del Sr. Arizmendi, la cual él felizmente abandonó en búsqueda de poder vivir del mantengo

Obviamente los antiguos habitantes de residenciales públicos fueron los primeros en manifestar alegría por esta nueva medida: “¡Qué chévere!”, declaró lleno de algarabía José “Chepo” Pérez, residente de Luis Lloréns Torres. “Ahora con esta ley me sobrará dinero para comprarme una segunda antena de DirecTV, y así podré ver las peleas de boxeo en peiperviú en el plasma de la sala a la misma vez que la doña ve su novela venezolana en el plasma del cuarto”. Su esposa, Juanita “Tita” Rodríguez, añadió que “ahora que el agua me la fijaron a $19.71, podré darme baños de tina todos los días y llenarlo de pétalos de rosa y Agua de Florida Murray y Lanman como recomienda Walter Mercado para aliviar el estrés de vivir del mantengo. ¡Gracias, legislatura puertorriqueña! ¡Ya sabíamos que luego de tantos años de ser abonados morosos ustedes se iban a rendir de tratar de cobrarnos!”.


Con lo que no pagará de luz y agua, Doña Tita podrá darse “baños regios como los que se da Walter”

La única zozobra manifestada por los inquilinos originales de los residenciales públicos, antes de que se mudara medio mundo para aprovecharse el bajo precio de luz y agua, fue precisamente que ahora se les estaba “jodiendo el vecindario”: “Se nos va a atestar esto de riquitillos macetas que lo que vienen aquí es a comer mierda y a aprovecharse de nuestra hospitalidad. ¡Casi vadría la pena pagar las tarifas a precio completo con tal de que se larguen de aquí todos esos malditos guaynabichos altaneros que se arrimaron aquí últimamente!”.


Este residencial público últimamente se ha atestado de guaynabichos insoportables y macetas