Recife, Brasil – Demostrando nuevamente su impresionante capacidad de sostener las posturas más retrógradas e indefendibles en los asuntos que afectan nuestra sociedad, la Iglesia Católica ha decidido excomulgar a la madre y a los doctores de la niña brasileña de 9 años que tuvo un aborto luego de ser violada por su padrastro, aunque no así al violador. La Iglesia aseguró que a éste no lo podía excomulgar, aparte de porque éste era por lo demás “un buen cristiano”, dado que no hay ningún mandamiento que rece “No Violarás A Tu Hijastra”.

La triste situación tuvo lugar en Brasil, un país el cual, a pesar de la gran cantidad de tetamen que se despliega por las calles durante los festivales, es aun así sumamente conservador en materias religiosas, siendo el país con mayor población católica del mundo. La niña de 9 años, quien estaba embarazada con mellizos tras ser violada por su padrastro de 23 años, pudo hacerse un aborto (el cual es generalmente ilegal) dado que la ley provee que éste es permisible en casos de violación y donde la vida de la madre peligra. No empece la difícil situación que atravesaba la niña y su madre, la Iglesia Católica decidió tender su mano caritativa y piadosa excomulgando no sólo a la madre, sino también a los doctores que llevaron a cabo el aborto, “porque nadie los manda a tratar de salvarle la vida a una niña en vez de a los fetos en su vientre”.


Un hecho poco conocido es que la Plaza de San Pedro fue construida para defender al Vaticano contra la entrada del Sentido Común desde cualquier dirección (de ahí su forma circular). ¿Ven? Ésa fue la clase de historia de hoy. Y después dicen que aquí lo que metemos son embustes

José Cardoso Sobrinho, el Arzobispo de la región, expresó que “aunque lo más probable es que esta niña de 9 años no buscó que su padrastro la violara (¡lo cual no se puede decir siempre de las mujeres que salen media esnú’as a la calle hoy día!), nuestra decisión fue sencilla. Este aborto fue una afrenta contra Dios, y por lo tanto merece el castigo más grande que nosotros podemos emitir aquí en la Tierra: la excomulgación… ¡y la nena que le dé gracias a Dios que tiene menos de 10 años, que si no la excomulgábamos a ella también! Que no vengan ahora la mamá de la niña o esos doctores a misa buscando que Dios los ampare o que los ayude a expiar su sentido de culpa, que para eso no estamos: ¡no ticket, no laundry!“. Al preguntarle que por qué la Iglesia no excomulgó igualmente al hombre que abusó de la niña, el Arzobispo respondió: “Bueno, es que si te fijas la Biblia sólo dice ‘No matarás’, no dice ‘No violarás a tu hijastra’ por ningún lado. Créanme, hemos buscado de arriba a abajo, leyendo la Biblia de rabo a cabo, incluso las anotaciones al pie de cada página y los apéndices, pero nada… así que nuestras manos están atadas”.

La decisión de la Iglesia Católica sorprendió a muchos, dado que éste parece ser un caso donde, hubiese habido un aborto o no, la vida de un inocente hubiera sufrido, dado que los doctores de la niña aseguraron que la vida de ésta, al pesar sólo 80 libras y tener solamente 9 años, hubiera estado igualmente en peligro. “No hay que ser médico para entender que una niña tan pequeña lidiando con un embarazo de mellizos y pariendo dos bebés estaría poniendo su vida en peligro: sólo hay que tener dos dedos de frente”, aseguró uno de los doctores, quien prefirió permanecer anónimo para evitar encolerizar más aún la Iglesia y que luego vengan y lo desbauticen o lo descasen. A esto, el Arzobispo respondió espeluznantemente: “Pues, si no quieren ver los argumentos religiosos, al menos vean los argumentos aritméticos. Aunque hubiera muerto la niña al dar a luz, ella iba a parir gemelos, ¿verdad que sí? O sea que al final de cuentas, en la ecuación de vidas inocentes, 2 – 1 = 1, así que hubiéramos salido adelante de todos modos, ¿no?”.

Muchos criticaron la reacción tan severa de la diócesis, argumentando que, si bien personas justas y bien intencionadas pueden debatir razonablemente el tema del aborto de ambas partes, nadie podría defender el dejar morir a una inocente niña de 9 años a sabiendas. A dichas críticas, representantes eclesiásticos respondieron lo siguiente: “De nuevo, tenemos que ir al texto: la Biblia dice ‘No matarás’, pero no dice ‘No dejarás morir’. Sabemos que parece nada más que un tecnicismo, pero, ¿qué se haría la Iglesia Católica sin tecnicismos?”, aludiendo seguramente a los argumentos traídos por los pelos con los cuales la Iglesia aún insiste en que los curas tienen que ser célibes, y los que usa para continuar negándole el sacerdocio a las mujeres.


Nos preguntamos si una mujer hubiera podido ser más sensible a la triste situación de esta niña y su familia…

Finalmente, grupos de católicos fieles también mostraron desazón ante la cruel decisión de su propia Iglesia, preguntándose si no se supone acaso que la primera función de ésta sea proveer apoyo emocional y espiritual a sus feligreses, y no añadirle sufrimiento a personas que ya están pasando por una situación sumamente difícil e insostenible. La sorprendente respuesta del portavoz de la diócesis fue: “Pues fíjate que no: a eso yo le llamaría más bien el ‘Plan B’. En realidad nuestra misión primordial es sostener posiciones absolutas e intransigentes y emitir juicios perentorios sobre nuestros feligreses, con el fin de intentar mantener nuestra relevancia en el mundo moderno… ¡y miren lo mucho que están escribiendo sobre esta noticia! ¡Misión cumplida!”.

Incluso Yavé, Creador del Universo y del Ornitorrinco, reaccionó sobre la acción de Sus representantes terrenales, exclamando con voz de trueno: “¿¡QUÉ ELLOS HICIERON QUÉ!? Ok, that’s it: ¡consíganme a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y tráiganmelos, que ya se acabó el pan de piquito!”.


Algo nos dice que este Señor no está muy contento con la Iglesia Católica ahora mismo