San Juan, Puerto Rico – Con el propósito de “ahorrarle dinero al hogar puertorriqueño”, el Gobernador Aníbal Acevedo Vilá ha declarado que el periodo navideño este año no terminará ocho días después del Día de Reyes (al observarse las tradicionales “octavitas”), sino que terminará sólo cinco días después del 6 de enero (en lo que de ahora en adelante se conocerá como las “pentavitas”, dado que el prefijo para el número cinco en griego es “pente” y el Gobernador tiene ínfulas de que sabe más que nadie).

El primer mandatario explicó el porqué de su orden ejecutiva: “Pueblo de Puerto Rico: esta decisión que mi Gobierno ha tomado es para el beneficio de todos. Piénsenlo: son tres días menos de joda, de bebelata, de tener la casa fuletiá’ de ron, cerveza y asopao de pollo por si llega una trulla de manduletes a despertarte a las tres de la madrugada con una parranda. Todos esos chavos que no se estén gastando en esos días son chavos que el puertorriqueño puede ahorrar, o, de querer dejar ver su sentir patriótico, quizás pueda usar para cooperar con mi fondo de defensa legal“.


“Tres días menos de tener que aguantar muchachería bebiendo de tu ron”, apuntó el Gobernador: “¡De nada, Puerto Rico!”

Acevedo Vilá aseguró que esta medida representará “un alivio económico sin precedente” para el Pueblo, reforzando la teoría de muchos de que el Gobernador no conoce el significado de la frase “sin precedente”. Además, Acevedo Vilá señaló que su orden ejecutiva querrá decir que todas las oficinas de gobierno deberán quitar todas esas decoraciones navideñas antes de lo usual, lo que quiere decir que habrá que soportar por menos tiempo a “esos malditos Santa Claus que bailan cada vez que uno le pasa por en frente” que suele haber en oficinas gubernamentales.


“Esta pendejá’ vale la pena na’ más porque son tres días menos de tener que aguantar estas monstrosidades”, señaló Acevedo Vilá

Al preguntársele por qué, si acortar el periodo navideño se traduce en un ahorro para el Pueblo, no se optó por simplemente no extender el periodo navideño en lo absoluto, el Gobernador contestó: “Bueno, tenemos que tomar en consideración que al puertorriqueño le gusta la joda: si no lo extendemos por al menos tres diítas más, se nos forma un motín. Primero pensamos en extenderlo por sólo cuatro días más, que sería la mitad exacta de las famosas ‘octavitas’, pero eso querría decir que el nuevo periodo se llamaría en vez de ‘pentavitas’, ‘tetravitas’, y eso suena algo soez: ya tú sabes cómo está el títere por ahí que hace orilla” (en efecto, se especula que de haberse llamado “tetravitas”, ya José Nogueras tendría su nuevo éxito para las Navidades venideras escrito en cuestión de cinco minutos).

También se hizo hincapié en que todo aquél que siga festejando las Navidades hasta el día catorce, observando todavía las ahora ilegales “octavitas”, tendrá que “enfrentarse a las consecuencias” (las cuales varían entre lo prosaico, como tener que servir tiempo en prisión, a lo cruel e inhumano, como tener que limpiar las calles del Viejo San Juan después de las Fiestas de San Sebastián).


Tener que limpiar el cagadero que esta gente va a dejar sería el peor castigo por violar el nuevo edicto de Acevedo Vilá