San Juan, Puerto Rico – Dado a la cercanía del periodo cuaresmal, el Monseñor Roberto González decidió personarse en las tradicionalmente católicas Fiestas de la Calle San Sebastián para bendecir estas festividades (y todos los chinos que le darán ante la presión del gentío fiestero y alcoholizado). Sin embargo, no asistió con sus fabulosos ropajes de arzobispo, sino con fabulosos ropajes de drag queen, prefiriendo ir disfrazado para ocultar su identidad como hacía cuando era obispo en Nueva York y se vestía de draga para asistir a los diferentes bembés (como la Parada Puertorriqueña, la Parada del Día de San Patricio, e incluso la Parada Gay).


Un emocionado Arzobispo Roberto González da gracias al Divino Señor luego de su muy beneficioso retiro cuaresmal del 2007

“Se disfraza tan bien el contrayao que incluso se le ha confundido anteriormente con Lisa M, Ivy Queen, y Magali Febles”, comentó el Cardenal Luis Aponte Martínez sobre las otras ocasiones en que el Arzobispo logró salir del palacio arzobispal sin ser reconocido. “De hecho, no es por echármelas, pero yo en mi época de mocedad tambien utilicé el mismo truquito para ir a las Fiestas de la Calle San Sebastián o cualquier otro vacilón en el Viejo San Juan”. El Cardenal aseguró que se le hará muy difícil a los feligreses distinguir al Arzobispo entre el gentío, aunque quizás lo delaten sus hábitos alimenticios de ingerir sólo lechuga y salmón, dado que “no me lo puedo imaginar jampeándose un pincho con una Medalla”.


El Monseñor González modela los disfraces con los que pudo darse pasadas escapaditas espirituales (en orden descendente de fealdad)

Sin embargo, otros líderes religiosos que también hubiesen querido asistir a las Fiestas no fueron tan afortunados: por ejemplo, el Monseñor Willie Peña de Santa Bernardita en Carolina no pudo zafarse de sus tantos compromisos con Teleoro para unirse a la joda en San Juan. La Hermana Clara, una de sus feligreses que pertenece a la Orden de las Hermanitas Nocturnas de la 65 de Infantería, aseguró que “entre quitarse el maquillaje después de grabar su programa y quitarse las botitas estilo Prince que utiliza, se le hizo demasiado tarde pa’ coger pa’ San Juan; figúrate tú, si hubiese salido a las mil y quinientas después estaría con ojeras al otro día al celebrar la misa”, añadiendo que “es una lástima, porque después de los musicales y obras de teatro que Willie realiza durante el año, debió haber sido él quien dirigiese las Fiestas de las Calle San Sebastián”.


Las botas usadas por el Monseñor Willie Peña (y Prince) son fabricadas por artesanos en Key West

Por otro lado, el Monseñor Rubén González manifestó con molestia que por su larga barba él sería reconocido fácilmente, y por ende no pudo disfrutar de las Fiestas en San Juan; aun así, aclaró, él sí se da sus escapaditas de vez en cuando a las fiestas patronales de Ponce y el Festival de la Novilla en San Sebastián del Pepino, aprovechando su barba para vestirse de indigente y hasta cachetear de lo que los ponceños y pepinianos le dan cuando se pone a pedir en las luces. “Le he rogado a Carlos M. Rodríguez, primer beato laico de Puerto Rico, que haga ya el cuarto milagrito para que lo declaren santo de una buena vez”, admitió el Monseñor, “para así poder justificar un tremendo sal pa’ fuera en Caguas y tener una buena excusa para poder darme par de Heinekens sin esconderme… ¡porque esta barba no me la afeito ni pa’l!”.


El Monseñor González y su inconfundible barba de hippie de los 60’s

A raíz de este descontento de otros líderes religiosos que no pudieron atender las Fiestas por sus responsabilidades para con la Iglesia se formó el Concilio Eclesiástico Pro Poder Janguear Sin Disfraz, el cual ha pedido por medio de una carta al Arzobispo que éste les autorice a que puedan ir a cualquier party, festival o fiesta patronal vestidos de civiles sin tener que recurrir a disfrazarse de drag queen, deambulante, o vendedor de artesanía comprada en 1-2-3. La misiva argumentó que si se realizara una encuesta en cada chinchorro de San Juan y se le preguntase a los clientes que qué religión profesan, éstos dirían entre hipo, desbalance y mal aliento, “católico, apostólico y romano”, y que sería apropiado que sus líderes religiosos acompañen en las festividades a esa población tan religiosa y socialmente ebria. El Arzobispo, sin embargo, negó la peitición, diciendo: “¡Tres carajos! ¡Si yo me tengo que pintorretear to’, buscarme un traje que me quede fabu, y encontrar unos zapatos que enalcen mis piernas pero que no sean demasiado apretados, que lo hagan ellos también!”, mientras cotejaba que sus medias de vestir no tuvieran cohetes.


A la izquierda, el Concilio Eclesiástico Pro Poder Janguear Sin Disfraz con su vestimenta regular; a la derecha, como se ven forzados a disfrazarse para ir a fiestas de pueblo