San Juan, Puerto Rico – En el Cuartel General de los Deambulantes de San Juan, localizado bajo el puente de la Autopista Luis A. Ferré sobre la Avenida Muñoz Rivera, se ha congregado la comunidad de deambulantes sanjuaneros para decidir quién de ellos tenía el derecho de mendigar en qué luz.

“Es evidente que la presente distribución de las luces es injusta”, opinó doctamente Pepe El Sarnoso, Presidente del cuerpo. “A este servidor, por ejemplo, le tocó la luz de la Avenida Andalucía y la Roosevelt, que es una de poca duración y transitada por conductores de una mezquindad sorprendente”, dijo mientras se rascaba una llaga. “Lo justo es que se asignen las luces de manera rotativa para que todos nuestros hermanos del deámbulo puedan gozar equitativamente de la generosidad del pueblo”.


Pepe El Sarnoso, nada de contento de tener que estar pidiendo en una luz donde paran puros macetas

Por su parte, Juan El Cojo, interrumpió: “Tengo que diferir de usted, señor Presidente. Yo he tenido que luchar arduamente por lograr aceptación en mi luz, a la salida del Centro Médico, ganando el corazón de mis conductores con mi mirada gimiente y mis cartelones jocosos, y no creo justo tener después de tanto tiempo que empezar desde cero en otra luz donde podrían tocarme abogados macetas o viejas cívicas comemierdas que no aflojen billete ni pa’l”.


“Con esta carita triste que pongo, ¿cómo no me van a dar dinero?”, demostró Juan El Cojo

“A mí pónganme donde quieran”, declaró apático Tito El Jalao dándose una cervecita. “Yo me llevo mi trapito a donde sea para ‘limpiarles’ el cristal a mis conductores, sabiendo que con tal de que no les ensucie el cristal con un trapo mugriento, me pagan lo que tengan encima para que los deje quietos. Entre hacer eso y cobrar por ‘velarles el carro’ a los que se estacionan en Río Piedras yo me gano mi billete, así que no me importa a qué luz me asignen”.


“Yo me las resuelvo donde me pongan”, aseguró Tito El Jalao; “Después que me alcancen los chavos para comprarme una Medallita, está to’ hablao”

Por su parte, el actor desempleado Erick Pérez sólo le pidió a sus compañeros que lo pusieran en la luz más cercana al Supermercado Amigo donde trabaja, para poder hacer par de chavitos más durante sus ‘breaks‘ y durante su hora de almuerzo.


Erick Pérez, preparándose mentalmente para asumir el papel de pobre mendigo, y encontrándolo sorprendentemente fácil