FONDO DEL OCÉANO, FOSA LAS MARIANAS – La pesadilla de todo puertorriqueño se vio realizada durante la época navideña cuando, de manera completamente imprevista, todos los puertorriqueños exiliados a Nueva York decidieron regresar a la Isla para pasar las Navidades con sus familias, y ésta se hundió ante el peso de casi 8 millones de puertorriqueños sobrepeso a fueza de comer tanto pernil y arroz con gandules.

El cataclismo se dio en los albores del 25 de diciembre, cuando llegó a la Isla (en “photo finish”, como de costumbre) el último boricua exiliado, proveniente de la ciudad de Nueva York (cuyos residentes, ante la carencia total de puertorriqueños, están celebrando su primera “No More Fucking Puerto Ricans! Parade”).


Puerto Rico, la Isla del Encanto, antes del hundimiento (izquierda); un montón de agua, después del hundimiento (derecha)

Aún no se sabe cuál fue el motivo que incitó a tantos puertorriqueños a coincidir en la Isla para esta época navideña, aunque la teoría que goza de mayor respaldo es que tras el anunció público de que personalidades famosas como Jennifer López y Marc Anthony viajarían a Puerto Rico, otros niuyorricans decidieron seguirles la corriente (e incluso hay quienes sostienen que el nalgamen de la misma Jennifer López hubiese podido hundir la Isla por sí solo).


Jennifer López, y las presuntas nalgas del delito [Nota al calce: Damn!] Foto de oouinouin.

Sin embargo, según el conocido reverendo y hombre de Dios, Rodolfo Font, el hundimiento ocurrió “para purificarnos y ahogar a los impíos”, aunque también lamentó que se le enmohecieran los tres Maserati que tenía en su chalet en Palmas del Mar.

“¡Me cago en la madre que los parió!” exclamó iracundo el Gobernador Aníbal Acevedo Vilá detrás de su máscara de buzo. “¿Cómo rayos se les ocurre a todos esos jodíos niuyorricans regresar a la misma vez? Yo tan tranquilo con mi guiso de gobernador y vienen a hundirme la Isla e inclusive dañarme la colección de figuritas de papier mâché que tenía”, dijo mientras melancólicamente mecía entre sus brazos una plasta amorfa de color que otrora fuere una figura (de su propria creación) titulada “Oda a Sila”. “Se me emplegostó Sila”, suspiró cabizbajo.

La ira del Gobernador es compartida por el biólogo marino Jacques Colón, pero por razones menos relacionadas con el daño a la propiedad privada: “¡Miren cómo esto está dañando la fauna marina!” señaló mientras una escuela de chapines le nadaba por el lado, escuchando reguetón y sacándole el dedo malo y llamándolo “mamabicho” por entorpecer su nado. “Estos pececillos antes eran dóciles, amables; ahora se han tornado impacientes y se han convertido en unos atorrantes, usando droga por las esquinas de los corales y trillando a Velda González para perrearle al frente”. Por su parte, rodeada por enormes corales afilados, el vegetal favorito de todos los niños, Sandra Zaiter, dijo temerosa: “Estas piedras me están vagamente familiares, y como que me dan mala espina”.


Dos peces, descaradamente perreando al frente de todo el mundo

No todos los puertorriqueños, sin embargo, están molestos por el suceso. Manuel Leguemberi, residente de lo que antes fuera el municipio de Carolina (ahora conocido como “Coral Rocoso #30”), manifestó que “Para mí esto fue una bendición celestial: ¡este pueblo nunca había estado tan limpio!”

Igualmente, los residentes de la isla de Vieques, la cual no se hundió por estar menos poblada, están celebrando en las calles, gritando con algarabía: “¿Cuál es la Isla Grande ahora, bitches?” y empezando trámites diplomáticos estratégicos con la isla de Culebra para formar un nuevo país, “libre del yugo draconiano de la Isla Grande”. El alcalde de Vieques, Dámaso Serrano, dijo sonriente que “¡si llego a saber que tanto niuyorrican podía hacer que se hundiera la maldita isla ésa, hubiese regado el rumor de que estaban regalando Welfare en Puerto Rico desde hace rato!”