Irving, Texas – La semana pasada un joven en una escuela superior en Texas fue arrestado por haber llevado un reloj a la escuela al este ser confundido con una bomba. Oficiales del plantel aseguraron que esto no se debió para nada al hecho de que el muchacho se llamase “Ahmed Mohamed” y que fuera musulmán, sino a que fuera “tan inmediatamente sospechoso como cualquier otro chamaquito marroncito”.

Un relokj digital en un maletín de aluminio

Quizás es que las películas de Hollywood nos han adiestrado a pensar que una bomba es cualquier aparato electrónico con circuitos dentro un maletín de aluminio. [Imagen suministrada]

El incidente comenzó cuando Ahmed Mohamed, de 14 años de edad, trajo a la escuela un reloj digital que él había hecho en su tiempo libre para enseñárselo a una de sus maestras. Cuando otra profesora vio el aparato, pensó que se trataba de una bomba y mandó al muchacho a la oficina del principal (quizás pensando que si alguien iba a explotar en mil cantos durante horas laborables, mejor que fuera el principal y no ella). Aparentemente no satisfechos con la respuesta del joven de que se trataba de un reloj y no de un artefacto explosivo, el personal de la escuela llamó a la policía y esta se llevó a Ahmed arrestado por lo que ha de ser seguramente la primera instancia de “nerdería en primer grado”. El suceso levantó la ira de personas alrededor de la nación, quienes acusaron a los oficiales escolares de dejarse llevar más por su miedo en contra de los musulmanes que por su sentido común de que si un nene con cara de estofón asegura que utilizó su tiempo de ocio diseñando un reloj electrónico, seguramente esa es la verdad.

Un joven nerd blanco

Digamos que si el nene hubiera sido blanco y se hubiera llamado “Chad Smith” en vez de “Ahmed Mohamed”, hubiera salido de la escuela con un par de trofeos en vez de con un par de esposas. [Imagen suministrada]

“Antes de que me vengan con majaderías y acusarnos de ser islamofóbicos”, adelantó Darlene Johnson, subdirectora de la escuela superior, “quiero dejar claro que hubiéramos sobrerreaccionado de igual manera si otro estudiante marrón hubiera traído un aparato electrónico a nuestro plantel. Ya sean musulmanes sudaneses, católicos mexicanos o cualquier otra estirpe de mexicano, no hace diferencia para nosotros –¡literalmente, porque no podemos distinguirlos los unos de los otros! Es por eso que decidimos siempre errar en el lado de la seguridad… bueno, de la seguridad de los estudiantes blancos: los marrones seguirán viviendo en un mundo donde si no viene un policía y los mata en plena calle simplemente por llevar un hoodie puesto, en su propia escuela los hacen pasar un mal rato y los arrestan por hacer proyectos extracurriculares de electrónica. El punto es que aquí no hay sentido común que valga: claro que parece un reloj digital y el estudiante dice que es un reloj digital y su maestra dice que es un reloj digital y en efecto es un reloj digital… ¿¡pero y qué tal si es una bomba, a pesar de lo que sugiere la supuesta ‘lógica’ y dicta la alegada ‘realidad’!? ¿De cuándo acá la realidad guía las acciones de los funcionarios gubernamentales aquí en Texas?”, cuestionó con lógica inexpugnable la subdirectora, refiriéndose a la riña perenne entre Texas y Florida por el título de “Estado más embarazoso de la nación”.

Por su parte, Ahmed ha recibido el apoyo de personas de renombre tales como el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el presidente Barack Obama, y le han ofrecido internado en prestigiosas instituciones tales como MIT y NASA (y ratoneras de cantazo tales como la Universidad de Texas). “Aunque esto empezó como un tremendo mal rato”, intimó el joven, “al fin y al cabo capté la atención de la nación de manera positiva y ahora podré estudiar donde me dé la gana y trabajar donde me dé la gana, lejos, muy lejos de aquí. ¡Gracias, educadores racistas de Texas! So long, bitches!“, rio triunfante mientras compraba un boleto de avión a “Cualquier Sitio Que No Sea En Texas”.