Barranquilla, ColombiaUn video difundido por las redes da la impresión de que Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, se orinó encima mientras daba un discurso en la ciudad de Barranquilla. El mandatario rápidamente desmintió ese rumor, aclarando que la extraña mancha que apareció en sus pantalones se debió a que su antiperspirante genital no funcionó apropiadamente.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos

El presidente colombiano Juan Manuel Santos, misericordiosamente visto aquí de la cintura pa’rriba [Imagen suministrada]

La grabación, tomada mientras Santos daba un discurso para el lanzamiento de su campaña, muestra al primer mandatario colombiano en tarima dirigiéndose al público, cuando de repente una extraña mancha aparece en la parte del frente de sus pantalones. En contra de toda lógica, sin embargo, el presidente continúa con el mitin como si con él no fuera la cosa, lo que da la impresión de que ese tipo de episodios de incontinencia repentina no son tan raros como debieran ser –o que las cosas está tan malas en Colombia que mearse al frente de toda la concurrencia no es lo peor que le puede pasar en público a un político.

Según el presidente Santos, sin embargo, la sospechosa marca oscura que emergió misteriosamente en sus pantalones no es orín, sino sudor. “Lo que yo sufrí allá en tarima no fue más que un violento e imparable ataque de transpiración gonadal aguda”, aseguró el primer mandatario con su adorable acento de extra de “Betty La Fea”. “Ese día en Barranquilla estaba haciendo un calor de los mil demonios que me puso a sudar la gota gorda por todos lados. ¡Y eso que hasta me había puesto el antiperspirante genital Odorono Nie® Extra Strength!”.

Pañales "Depend® para Borrachones"

Aunque, si le podemos hacer una sugerencia al honorable, quizás unos pañales Depend® para Borrachones le vengan mejor que echarse encima un pote completo de Odorono Nie® Extra Strength

Al preguntarle a Santos por qué siguió con su discurso a pesar del visible salpicado en sus pantalones, este replicó: “Después que el salpicado no sea de sangre, ¡seguimos hacia adelante!”.