Cleveland, OhioEl puertorriqueño Ariel Castro, acusado de secuestrar a varias mujeres y mantenerlas encerradas por casi una década, ha sonado recientemente en los medios noticiosos (sobre todo en los locales) luego de que una de sus víctimas lograra escapar y delatarlo. La fama (o infamia) del criminal ha llegado a tal punto que una búsqueda en Google por su apellido sobrepasa ahora en fama incluso a Fidel Castro, razón que ha llenado de orgullo a miles de boricuas que aparentemente creen que lo importante es que se hable de Puerto Rico, aunque lo que se diga sea algo malo.

El secuestrador boricua Ariel Castro

Ariel Castro es tan solo el último de varios boricuas en el exterior que la prensa local no puede evitar resaltar como boricua no importa la barbaridad que hayan hecho. ¿O ya se olvidaron del Talibán Boricua?

“¡Qué orgulloso me siento cada vez que escucho alguna referencia a que el canalla que secuestró a esas mujeres en Cleveland es boricua!”, exclamó con algarabía Francisco Arce al leer la enésima noticia de un periódico local que aludía a la avasalladora puertorriqueñidad de los presuntos hermanos secuestradores –incluso antes de que dos de estos fueran exonerados. “¡A la verdad que nosotros somos lo máximo! ¿Habrá alguna cima que los borincanos no podramos alcanzar si nos lo proponemos (aunque sea privándole la libertad a varias mujeres por cerca de diez años)?”, musitó esperanzado.

“¡Sufran, cubiches!”, se burló Melina Torres jaquetonamente al guglear “Castro” y ver primordialmente referencias al puertorriqueño acusado. “Ahora cuando la gente escuche el apellido ‘Castro’ va a pensar en un secuestrador boricua posando para su mug shot en vez de en un revolucionario cubano vestido de verde y cayéndose en cantos. Y eso es bueno porque… porque… este… ¡grítenme weeeeepaaaa!”, exultó pluscuampatrióticamente.

Fidel y Raúl Castro

Cuando Fidel Castro sale en fotos con su hermano Raúl, parece que se llaman para vestir la misma ropa

“¿Ya ven por qué tenemos a toda costa prevenir que este reguero de marroncitos indocumentados violen la santidad de nuestras fronteras e invadan nuestras comunidades?”, preguntó exasperado el congresista James Inhofe. “Solo vienen aquí a delinquir, a chupar de la teta del gobierno y a hacer que el GOP pierda elecciones. ¿No hubiese sido más fácil negarle la visa de entrada a este malandrín puertorriqueño y así evitarnos crímenes como este?”, propuso el senador republicano por el estado de Oklahoma, con todo el conocimiento sobre la situación socio-política de Puerto Rico que uno esperaría de un senador republicano por el estado de Oklahoma.