Nueva York, Nueva York – La mundialmente conocida y querida Rana René, maestro de ceremonias del programa de los Muppets, falleció ayer por complicaciones de gripe porcina. Lo sobreviven su esposa, Miss Piggy, y sus engendros mitad rana y mitad cerdo.

“¡¡¡¡¡¡RENÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ!!!!!!”, gritó melodramáticamente su viuda durante el velorio, ataviada con un sensual traje de seda negro. “¡Amor mío, ¿cómo podré vivir sin ti?!”, preguntó, poniendo la parte de atrás de su mano derecha en la frente, como hacen en las telenovelas, y lanzándose trágicamente sobre el diván de la sala del apartamento que ambos compartían en Manhattan, donde se velaba al finado. Miss Piggy lamentó en voz alta la pérdida de su querido cónyuge, cuya unión anti-natura había durado ya más de diez años y había dado fruto a varios hijos de aspecto mutante y frankesteiniano; la ahora viuda también se preguntó qué pudo haber hecho que su amante esposo contrajera y sucumbiera ante la gripe porcina.


Miss Piggy y la Rana René, en tiempos más felices

“No sé cómo se habrá enfermado René”, se preguntó Miss Piggy, ahora ya más compuesta y secando con un delicado pañuelo bordado las pesadas lágrimas que se desplomaban de sus ojazos azules. “Él nunca comía carne de cerdo (¡si lo sabré yo, que nunca comía cerdo!), y era siempre muy pulcro. Por ejemplo, cada vez que entraba en contacto con los astronautas porcinos rusos, el Capitán Jamónovich y el Dr. Tocinosky, yo lo obligaba a lavarse bien las manos, y usar Purell después de lavárselas: ¡lo tenía más obsesivo-compulsivo que ‘Monk’! ¿¡Cómo me pudo haber sucedido a mí esta tragedia, de quedarme yo viuda y tan sola siendo tan joven y tan guapa¡?”, se lamentó con zozobra.


El Dr. Tocinosky y el Capitán Jamónovich, seguramente adquiriendo algún virus porcino interestelar

El elenco completo del programa de los Muppets lamentó la muerte de quien servía no sólo de maestro de ceremonia del espectáculo, sino también el líder de facto de la agrupación artística. El oso Figaredo, quitándose el sombrero en señal de duelo al pasar al frente del pequeño féretro que contenía los restos del bien amado compañero, se lamentó tristemente: “Hoy no tengo chistes mongos que contar… digo, sólo tengo uno: ¿qué tienes si cruzas una rana con una cerda? ¡¡MI MEJOR AMIGO MUERTO, ESO ES LO QUE TIENES!!”, gritó desconsolado, mientras apuntaba un dedo acusatorio a Miss Piggy, increpándole: “¡LO MATASTE, CERDA PUTA!”, antes de que Rufo, Animal y otros miembros de la banda lo sacaran del apartamento.


Miss Piggy luciendo regia incluso de luto, sin poder evitar sonreír para las cámaras incluso durante su duelo

Cuando llegó la hora de sepultar a la Rana René en el patio trasero del edificio, Gonzo tocó en su conocida trompeta lo que se supone que fuera la marcha fúnebre, pero esto sólo terminó ensordeciendo a los dolientes. Las palabras de despedida estuvieron a cargo de la Águila Sam, quien comenzó a hablar de la tristeza de la pérdida de su querido amigo, y de alguna manera terminó hablando de la grandeza de la nación americana. El Cocinero Sueco también quiso añadir unas palabras de reflexión, pero, como de costumbre, nadie entendió lo que dijo. Durante el entierro, el Dr. Bunsen Honeydew y su asistente, Beaker, le proveyeron mascarillas y líquido antibacterial para las manos a la concurrencia, comentando en voz baja que “una muerte a manos de la puerca esa es más que suficiente”.


Beaker y el Dr. Honeydew, alejándose de Miss Piggy, por si las moscas

Sentados en un banco cercano alimentando palomas, los viejitos gruñones Statler y Waldorf miraban el sepelio, comentando que no veían por qué gastar tanto dinero en comprar un ataúd para enterrar a la Rana René, si hubiera bastado con meterlo en una caja de zapatos y ya. Al escuchar el comentario repugnante (seguido de la usual risa burlona), Miss Piggy, encolerizada, se les abalanzó encima gritando: “¡Aiiiiiiiiiá!” y asestándoles sendas patadas karatecas. Como acto final, tosió sobre su pañuelo de seda y se lo fregó en la cara, diciéndoles: “¡A ver si se ríen de eso, viejos inmunosuprimidos!”.


Statler y Waldorf, alimentando palomas antes de que Miss Piggy les diera de arroz y de masa