Los Ángeles, California – Para lograr los vertiginosos efectos de cámara en la película de acción “The Bourne Ultimatum”, su director Paul Greengrass contrató como director de fotografía y camarógrafo principal al ex-actor y conocido paciente de Parkinson’s, Michael J. Fox.

“Siempre que veía a ‘The Bourne Identity'”, relató Greengrass refiriéndose al primer capítulo de la trilogía de Bourne, la única no dirigida por él, “pensaba: ‘Si yo fuera el director de esta película, le pondría más movimiento a la cámara, para que el público sintiera la acción en carne propia’. Cuando se me presentó la oportunidad de dirigir ‘The Bourne Supremacy’ me dije que ésta era mi oportunidad de brindarle una experiencia al espectador parecida a como si estuviera borracho y metido en una machina de fiesta patronal. Y aunque muchos dicen que logré mi cometido”, adviritó el director, “como que me quedé con las ganas de que la cámara se meneara más que cabeza de hindú; es por eso que para ‘The Bourne Ultimatum’ decidí contratar a la única persona que conozco que sería capaz de traerle ese sentido cinético que buscaba: Michael J. Fox”.


Greengrass explica, como todo buen artiste, que su elección de Michael J. Fox es “lo que le brinda ese je ne sais quoi al dénouement de la mise en scène… y otras frases en francés que no me vienen a la mente”

Por su parte, Fox se mostró agradecido por la oportunidad, manifestando que le encantó poder “aportar de nuevo en la faena artística; hablando claro, no es como si yo estuviese saliendo en muchas películas últimamente (más allá de especiales en Lifetime y entrevistas en Dateline)”, añadiendo que sus últimos trabajos fueron de mezclador de pintura en Home Depot y como el que menea las bebidas en la barra “La Jendía de Ayer”.


Michael J. Fox se tomó unos minutos entre jamanequeos para hablar sobre su arte: “Yo sólo aguanto la cámara, y lo demás sucede como por arte de magia, como si una fuerza incontrolable se apoderase de mí y sacudiera mis manos de artista en contra de mi voluntad”

Greengrass reveló que, para lograr que Fox alcanzara ese efecto “cinéma vérité” que él deseaba, lo que hacía era esconderle a Fox las pastillas para tratar el Parkinson’s en el anaquel más alto de su librero, fuera del alcance del liliputiense actor: “Lo veía brincar para tratar de alcanzarlas, bien lindo él, pero luego le recordaba que tenía que sufrir por su arte y eso lo calmaba (bueno, creo yo que se calmaba, porque en realidad seguía temblequeando como nalga de bootie girl)”.


En esta excitante escena de acción se puede casi palpar la emoción, gracias al trabajo de Michael J. Fox tras la cámara

Tan bien estimado ha sido el trabajo cinematográfico de Fox que éste está siendo nombrado como el candidato ideal para camarógrafo en otras películas. Entre los proyectos que han hecho público su interés por Fox figuran las secuelas “Blair Witch Project III: Death of the Franchise” al igual que la próxima película de Greengrass, “The Bourne Addendum”.