Nueva York, Nueva York – Bob Eckert, el CEO de Mattel, Inc., inspirado por el suicido del CEO de la compañía china culpable de utilizar pintura con plomo que requirió que millones de juguetes fueran sacados del mercado, ha decidido no ir hoy al spa como tenía planeado, en señal de penitencia.


Con sólo acercarse a estos juguetes con pintura de plomo, este niño de diez años se achicó y deformó

Se ha reportado que Cheung Shu-hung, el CEO de Lee Der Industrial Co., se halló ahorcado en su oficina en Beijín, seguramente por la vergüenza de ser el encargado de la compañía en los momentos en que tanta deshonra ha sufrido por el escándalo de que los juguetes para niños producidos en sus fábricas utilizaran pintura de plomo y le causaran millones de dólares de pérdida a la compañía. “No puedo dejar que mi con-CEO Shu-hung sea el único que pague por esta garrafal metía de pata”, declaró apesadumbrado Eckert. “Es claro que, como CEO de Mattel, parte de la culpa aquí la tengo yo por usar fábricas de juguetes tecatex sin importarme un carajo por qué es que resulta tan barata la producción. Es por eso que, como parte de mi castigo, he decidido que hoy no voy a ir a la sesión en el spa que tenía pautada”.


Bob Eckert rodeado por niños que dejarán de sonreír en el instante que sus papás les digan que les tienen que quitar todos sus juguetes

Con los ojos bañados en lágrimas, continuó: “Sí: así mismito como lo oyen. Hoy Ling-Ling me iba a dar un tronco de masaje de una hora (y yo que tanto lo necesito con estos nudos que tengo en la espalda por el estrés), pero faltaré a mi cita: hoy Ling-Ling tendrá que buscar a otro cliente sobre el cual usar su manos diestras en el arte del masaje y del amor. ¡Hasta la semana que viene será, mi pequeña flor de loto!”


Ling-Ling, dándole un masaje a Eckert en tiempos más felices; “Hoy me tendré que perder el ‘suckee-suckee figh dollah‘ de Ling-Ling”, suspiró Eckert con añoranza

A pesar de que incluso muchos de sus empleados le imploraron con zozobra que tal gesto de contrición no era necesario, Eckert insistió, añadiendo: “No sólo no me voy a dar el masaje, sino que tampoco me voy a dar el facial exfoliante con extracto de jojoba que tenía en agenda: este curita no se lo merece. Y estas uñas que tienen pellejitos por los lados así mismito se van a quedar, porque tampoco me voy a dar la manicura con parafina que tenía planeada. Mi compañía ha abusado de la confianza de nuestros clientes, y éste es el tipo de auto-flagelación que la persona a cargo tiene que hacer para recobrar la confianza del público”.


La manicura que Eckert no se está dando como penitencia, aunque tenga “las cutículas que lo que dan es grima”

Por su parte, Cheung Shu-hung, en aparición espectral cortesía de un embrujo de una madama de Loíza, opinó: “¡CEO amelicano sel un cablón! ¡Yo aholcalme pol deshonol, y él solo no il a que le colten las uñas! ¡Los glingos estal de pinga!” Antes de regresar de nuevo al Más Allá, Shu-hung juró que iba a aparecérsele a Eckert por las noches a halarle las patas, “pala que aplenda lo que sel bueno”.


Cheung Shu-hung, siempre muy vestidote aun en forma fantasmagórica, echándole mal de ojo a Eckert por “sel un lata tlagasables”

Aunque el acto penitente de castigo auto-impuesto de Eckert ha seguramente calmado a muchos padres que han comprado juguetes de Mattel recientemente, algunos dicen que a ellos ni les va ni les viene si al CEO le abren los poros o le suavizan las manos, manifestando que “si el tipo quiere de verdad arreglar este cagadero, que se presente personalmente a explicarle a mi nena por qué tiene que devolverme su muñequita de Dora The Explorer que le di para su cumpleaños, y que venga él mismo a quitársela entre gritos y llantenes”.