Petersburg, Kentucky – Envalentonados por la polémica que existe hoy día en los Estados Unidos acerca de la enseñanza de la teoría de la evolución, fundamentalistas cristianos geocentristas tal como el Reverendo Mark Sanders están ahora también cuestionando la idea del heliocentrismo, que dicta que el Sol es el centro de nuestro sistema solar y que no es el Sol quien le da la vuelta a la Tierra.


Este diagrama demuestra la teoría del geocentrismo, avalada por el Reverendo Sanders y desprestigiada por la comunidad científica desde el siglo 17

El Reverendo Mark Sanders es uno de los proponentes de que el sistema educativo público estadounidense sea modificado para incluir “teorías alternas” a los estudiantes para “que sean ellos los que decidan si es el Sol el centro de nuestro sistema solar, o si es la Tierra”. Por su parte, el Reverendo Sanders declaró: “Yo no me mamo el dedo: yo veo claritito que el Sol sale por el este y se pone por el oeste, y nosotros nos quedamos quietecitos. Además, ¿para qué se molestaría Dios en crear esta Tierra tan maravillosa para ponernos a girar alrededor de una estrella hereje que de seguro no ha aceptado a Jesucristo como su salvador?”


El Reverendo Sanders, sonriendo como sólo puede aquél que sabe toda la verdad sin importar cualquier evidencia que la contradiga

Paula Trenton, una de las feligreses del reverendo, enfatizó que ya es hora de que “nos libremos del yugo draconiano de la ‘ciencia’, la ‘lógica’ y la ‘razón’: en este mundo lo que importa es lo espiritual, porque como dijo El Principito, ‘lo esencial es invisible a los ojos’… ¡y la madre del que venga a hablarme pestes de El Principito!”, advirtió bruscamente. “De la misma manera que la supuesta ‘teoría de la evolución’ no son más que patrañas para comerle el cerebro a nuestros niños con datos evidenciados por el récord fósil, ahora también vienen con el heliocentrismo, que sólo ha sido comprobado con medidas astronómicas y con las leyes de la física, pero carece de lógica cristiana”, declaró oximorónicamente.


“El Principito también sabe que el heliocentrismo es un embuste”, aseguró Trenton yéndose en un viaje; “¡Principito, eres mío!”

Por su parte, el Doctor Saul Chambers, Director del Centro Astronómico de Kentucky, encuentra inverosímil que las mismas personas que no tienen problema creyendo que el hijo de Dios nació de una virgen, que tuvo poderes mágicos, y que a los 33 años murió y resuscitó, no puedan ser convencidos de que el Sol, un cuerpo astronómico más de cien veces el tamaño de la Tierra, sea alrededor del cual giren otros cuerpos más pequeños. “Es que te digo”, refunfuñó el Dr. Chambers molesto, “este gobierno ha glorificado la falta de fe en la ciencia y la fe excesiva en la religión: George W. Bush ha sido para el progreso de la ciencia lo que Hitler fue para el progreso del judaísmo”.


El Dr. Chambers, detrás de su enorme telescopio que no es para nada una sobrecompensación, pensando: “Déjame ver si entiendo bien: un hombre que camina sobre el agua y revive a los muertos: lógico; las leyes de la física y la astronomía: ilógicas”

El Reverendo Sanders juró que no descansará hasta que el geocentrismo se enseñe en las escuelas de la nación a la misma altura que el heliocentrismo, y a la misma altura que “otras teorías impías que no son nada más y nada menos que una vil propaganda de científicos ateos y huelestacas”. Ante declaraciones del Dr. Chambers de que, con su desconfianza desmedida para con la ciencia, los fundamentalistas cristianos “no creen ni en la luz eléctrica”, el Reverendo respondió: “no me hales la lengua con esa ‘teoría de la electricidad’, que no me parece más que una artimaña del Maligno para hacer más fácil el poder pecar durante la noche”.