Isla de Pascua, Chile – En lo que sólo podría describirse como la crisis existencial del milenio, el adorable Conejito de Pascua, responsable de traer alegría y golosinas a los niños el domingo de Pascua, ha anunciado su renuncia citando “problemas de convicción personal”.


El Conejito de Pascua, reposando en su casa de campo luego de presentar su renuncia

El Conejo relata las razones que lo llevaron a tomar una decisión de tal envergadura: “Es sencillo: recientemente me puse a pensar, y me dije: ‘¿Alguien podría explicarme qué carajo soy yo?’ ¿Un conejo que el domingo de Pascua pone huevos coloridos hechos de dulce? Jelou. ¿Y qué carajo tengo que ver yo con la resurrección de Jesucristo? O sea, plop”.

Otro símbolo pagano-cristiano que goza de la admiración de jóvenes y chicos, Santa Claus, le implora al Conejo que recapacite: “Déjate de esos brotes de self-awareness, chico: sólo cágate los huevos que te tengas que cagar ese día del año, recoge tu chequecito, y no te pongas a buscarle cinco patas al gato. Veamos: ¿qué rayos tiene que ver un viejo gordo y barbú vestido de rojo y blanco que le regala juguetes a los niños con el nacimiento de Jesús? Nada, pero no me ves a mí lloriqueando por las esquinas y exigiendo una explicación”, declara San Nicolás. “Hay que ir donde está el billete, yo”.


Santa Claus, pidiéndole al Conejo: “Cállate y sigue ahí haciendo lo tuyo, que nos vas a tumbar el kiosko a los dos con tus ñoñerías si pones a la gente a pensar demasiado”

Tratando de calmar las inquietudes del Conejito de Pascua, el Reverendo Ignacio Rivera trata de explicar la lógica detrás de la simbología del atribulado animal: “El Conejo es blanco, al igual que el Cordero que representa a nuestro Señor Jesucristo, y su temple es igualmente sereno y apacible. Los huevos que el Conejo pone son como los dones con los que Jesús colma nuestras vidas, dulces y coloridos al igual que nuestras bendi– okay, bueno, todo esto me lo estoy sacando del culo, porque de verdad que no sé qué rayos tiene que ver un conejo con la resurrección de Cristo”, finalmente confesó algo ofuscado el Reverendo. “Sólo sé que es más fácil poner a los nenes a buscar huevos de colores entre las matas del patio que explicarles lo que le hicieron a Jesús en la cruz y eso de que resuscitó al tercer día. Así que Conejo: no seas majadero y regresa a tus labores”.


El Reverendo Rivera entreteniendo a su hija poniéndola a buscar huevos de Pascua, para evitar tener que responder a preguntas incómodas tal como: “Papi, si Jesús resuscitó al tercer día: ¿por qué no resuscita Abuela también? ¿Dios no quiere a Abuela?”

A pesar de las súplicas, el Conejo se mantiene firme en su decisión de renunciar a su vida “impía y carente de significado”, optando en vez por reivindicarse vendiendo dulces de marshmallow “Peeps” en forma de crucifijo. “Al menos esto tiene algo que ver con lo que simboliza la Pascua”, declara penitente el Conejo. Su socio en esta empresa es el Ratoncito que recoge los dientes de los niños por la noche, quien también está pasando por una crisis existencial, preguntándose para qué quiere un ratón tantos dientes de leche.


Los imperecederos dulces de marshmallow “Peeps”, pronto en forma de crucifijo: “¡Son Deliciosos Y Píos ®”

Los dulces “Peeps” en firma de crucifijo están de venta en la tienda “Bible World” y en la cadena Pitusa.