SAN JUAN, PR – El otrora famoso cantante puertorriqueño, Ricky Martin, convocó el día de ayer una rueda de prensa para anunciar, para la sorpresa de absolutamente nadie, que estaba oficialmente saliendo del clóset.


Ricky se prepara para revelar ante el mundo su gran no-secreto

“Muchas gracias a todos ustedes por presentarse aquí en la mañana de hoy”, comenzó seriamente el artista, ataviado de vaquero pordiosero. “Sé que esto que estoy por anunciar será una noticia chocante para todos, pero creo que ya es hora de decir la verdad ante mi fanaticada y el mundo entero. Quiero que todos sepan que yo… soy homosexual”.


Ricky en una pose patulecona que confirma su “revelación”

Los corresponsales de los diferentes rotativos se miraron entre sí, confundidos, hasta que finalmente Luis José Cabrera, reportero de “El Vocero” dijo: “¿Y?” El representante de “El Nuevo Día”, Manuel Nevárez, se levantó visiblemente molesto, masculló entre dientes: “¡¿Para esto perdí mi hora de almuerzo, puñeta?!”, y se fue apresuradamente.

Ricky Martin abruptamente dio por terminada la conferencia de prensa anunciando que no contestaría preguntas e ignorando a los periodistas que estaban ya tranquilamente recogiendo sus bártulos y listos para irse. Acto seguido, el cantante mandó a que dejaran entrar a su fanaticada, que sólo constaba de varias muchachas del residencial más cercano, muchas de ellas miembros del fan club “Ricky, Sabemos Que Eres Pato Pero Te Queremos Énigüei”.

Eusabia Fágjag, la presidenta de dicha agrupación, abrazó efusivamente a Ricky, quien trataba de desembarazarse del asunto como si la muchacha tuviera chinches. “¡Yo soy la que te voy a convertir, Ricky, ya verás!”, gritó emocionada en un adorable derroche de esperanza mal colocada. Ricky aceptó posar para algunas fotos, en las cuales, rodeado entre tantas muchachas estrogénicas, lucía más incómodo que una prostituta durante la misa.


Ricky en medio de su fanáticada, preguntándose: “¿Qué carajo hago yo entre tanta gente fea?”, mientras Eusabia Fágjag, la de la boinita blanca, le susurra al oído: “Ricky, yo te convertiré… Eres mío…”

El artista finalmente se despidió de su minúscula comitiva, y al momento de marcharse se subió a un carro negro con cristales ahumados conducido por Eduardo Bhatia.