«Sé que podría ponerme a trabajar fuertemente y empezar a crear un verdadero movimiento que venga de abajo», confesó Raúl Menéndez, quien se preparaba a entrar en hibernación hasta que un nuevo amado aparezca de la nada. «Tal vez podría trabajar para que gente bien progresista como yo sean electas en los municipios, tribunales, alcaldías, comisarías, y eventualmente gobernadores, senadores, y un presidente como Bernie. Pero eso suena a mucho trabajo. Mejor me siento a esperar por un nuevo amor», suspiró.
Se reportó que aunque están devastados por la derrota de Bernie Sanders, estos fanáticos ahora durmientes siempre atesorarán el complejo de mártir que les regaló esta campaña.

