San Juan, Puerto Rico – Luego de que Carlos Méndez Nuñez, presidente de la Cámara de Representantes, decretara un periodo de “ayuno y oración” de cuarenta días “para buscar la dirección correcta para manejar la enorme crisis que enfrentamos”, un grupo de ateos loó las expresiones, y los exhortó a ayunar por “ciento cuarenta días — ¡o el tiempo necesario para que to’s desfallezcan por inanición!”.

Un plato vació y un vaso con agua

Por los próximos 40 días (¡o 140, si de verdad tuvieran babilla!), esto será el desayuno, almuerzo y cena de nuestros más devotos legisladores. [Imagen suministrada]

Según el presidente cameral, su decreto pluscuamreligioso pretende no solo “de alguna manera nebulosa ayudarnos a resolver los problemas del país”, sino también “pasarnos por donde no nos da el sol la Constitución y su adorable y explícito dictamen de ‘completa separación de la Iglesia y el Estado'”. Según Méndez Nuñez, “solo haciendo declaraciones inconstitucionales y que nada tiene que ver con nuestra gesta legislativa podremos finalmente atajar la crisis que enfrentamos… ¡porque Dios solo sabe que pasando leyes lo único que hacemos es empeorar las cosas!”.

Por su lado, un grupo ateo instó al presidente cameral a “dejarse de ñeñeñés y pañitos tibios de cristianito de la boca pa’fuera” y aumentar el periodo de ayuno de cuarenta días a ciento cuarenta días, “porque cualquier ridiculez que valga la pena hacer, ¡vale la pena hacerla bien!”. Tomás Perfecto, líder de la “Asociación de Ateos que no Creen ni en la Luz Eléctrica”, explicó: “Como está de mala la cosa en la Isla, esta ayuna tienen que ser tan apoteósica que haga que Gandi parezca un ñemo. ¡Y nada de comerse guilla’íto un paquetito de Rovira Export Soda y bajárselo con un Welchito cuando nadie los esté mirando, o de ponerse sueritos nutricionales porque eso dizque no cuenta! Este ayuno no lo deben abandonar, así tengan que desfallecer por inanición — digo, algo que nunca pasará, porque ciertamente Dios alimentará sus cuerpos al igual que sus almas, ¿no? Es más, exhortamos a todos los puertorriqueños que se las echen de religiosos a unirse a esta pía abstinencia alimenticia, y a no probar bocado sino hasta después que el Todopoderoso responda a sus plegarias y las cosas mejoren… ¡tengan fe!”.