Orlando, Florida – El fin de semana pasado la nación americana se estremeció con otro tiroteo más en Orlando que cobró la vida de casi cincuenta personas. La Asociación Nacional de Rifles (NRA por sus siglas en inglés), la organización defensora a ultranza del derecho de portar armas, describió este tipo de balaceras como “patrióticas explosiones de libertad”.

Este más reciente acto de violencia con armas de fuego ocurrió el pasado domingo 12 de junio en Pulse, un club gay en Orlando; el malhechor, Omar Mateen, utilizó un rifle semiautomático AR-15 para matar a 49 personas por cometer la vil ofensa de “ser como son” y “estar ahí”. Mateen llamó al 911 antes del ataque para declarar su alianza al grupo terrorista islámico ISIS, por eso de continuar jodiéndole la vida a los miles de musulmanes americanos que solo quieren vivir sus vidas tranquilos y para llenarle la boca de mierda a los comentaristas de Fox News. A pesar de este ser solo el más reciente de una ristra casi ininterrumpida de actos semejantes de violencia facilitados por la accesibilidad a armas de fuego de alta capacidad, la NRA urgió a la ciudadanía a comprender que “cada uno de esos disparos representan la libertad inexorable de cada americano –¡garantizada por nuestra Constitución!– de morir abaleado por algún loco y/o fanático religioso”.

Cuarteles generales de la NRA

Fuentes confidenciales aseguran que la NRA quería que sus siglas fueran “GUN”, pero no encontró cómo hacerlas funcionar. [Imagen suministrada]

“Aquí en los Estados Unidos tenemos tres principios que nos guían”, explicó Wayne LaPierre, vice presidente ejecutivo y portavoz de la NRA. “El primero, claro está, es la Palabra de Dios (ya tú sabes, ‘God Bless America‘, ‘In God We Trust‘, ‘Jesus, Take The Wheel‘ y to’a esa pendejá’). Segundo es la Constitución, que es prácticamente palabra divina (al igual que los Diez Mandamientos, la Biblia y trickle-down economics). Y tercero, de más está decir, son las pistolas. En resumidas cuentas: el amor por las armas de fuego que nos define como nación está protegido por la Constitución, que a su vez fue inspirada por el Creador. ¡Eso es lo que yo llamo un ‘triple whammy‘!”. LaPierre urgió a la ciudadanía a no usar el hecho de que en lo que va de año ya han ocurrido 186 tiroteos alrededor de toda la nación para exigirle al Congreso a que haga algo al respecto: “Si los legisladores no hicieron tres carajos cuando las víctimas fueron, en más de una ocasión, niños de escuela elemental, ¿ustedes creen que ese reguero de republicanos conservadores va a hacer tres carajos cuando las víctimas son un chorro de homosexuales? ¡Ríndanse y acepten que ver balaceras masivas en las noticias es el new normal!”.

Wayne LaPierre, portavoz de la NRA

Para Wayne LaPierre, cada víctima de una balacera masiva tiene una muerte patriótica (quiérala o no). [Imagen suministrada]

LaPierre aseguró que, en vez de mayores controles de acceso a las armas de fuego, debería haber menos: “¡Pistolas para todos, digo yo! ¡Sin que medie la edad, el nivel de cordura o la adhesión a grupos terroristas! Como es harto sabido (repitan conmigo): ‘The only thing that stops a bad guy with a gun is a good guy with a gun©‘. Y ese ‘good guy with a gun‘ menta’o no tiene que tener buena puntería, saber cómo manejar una situación de alta tensión o estar sobrio: ¡su único requisito es tener una pistola! La NRA no estará feliz hasta que la próxima vez que inevitablemente ocurra otra balacera, no salgan cincuenta tiradores más y la escena parezca sacada directamente de una película del oeste –aunque eso redunde en que más personas inocentes sean afectadas. ¡Lo importante es que las compañías de pistolas cuyas donaciones llenan nuestras arcas salgan beneficiadas y que nosotros sigamos guisando!”.

Sobre este último tiroteo en Orlando en particular, el portavoz de la NRA concluyó: “Al fin y al cabo, un hombre, motivado y envalentonado por su religión, se valió de las armas de fuego para exterminar a una minoría que le incomodaba. ¿Y qué es más americano que eso?”.