San Juan, Puerto Rico – La semana pasada el gobernador Alejandro García Padilla suscitó fuertes reacciones al emitir una orden ejecutiva que autorizaba a la Secretaria de Salud a permitir el uso medicinal de la marihuana. Para tranquilizar a quienes criticaron su gesta, el primer mandatario aseguró que su gobierno todavía piensa meter “de cabeza en la cárcel” a cualquier ciudadano que fume marihuana recreacionalmente.

Un cigarrillo de marihuana

No se azoren, que no es que la yerba ahora sea legal: ¡fumarte este gallito todavía podría acarrear repercusiones legales desproporcionadas! [Imagen suministrada]

Alejandro García Padilla explicó en su orden ejecutiva que muchos estudios científicos le adscribían propiedades medicinales a la planta Cannabis sativa, principalmente como un paliativo para el dolor causado por distintos males, entre estos el cáncer, la esclerosis múltiple y el enzorramiento. “Esto es cuestión de tener dos dedos de frente y un poquito de corazón ante el padecimiento humano“, indicó el gobernador, “y se les debería caer la cara de vergüenza a ustedes que haya sido yo –a quien nadie jamás ha acusado de tener un superávit de dígitos frontales– quien haya tenido las guaretas de autorizar el uso medicinal de la marihuana… ¡aunque sea pasándome por el forro la separación de poderes!”. El primer ejecutivo aprovechó la ocasión para enfatizarle a los grupos evangélicos que lo criticaron que, incluso con su orden ejecutiva, el gobierno seguirá procesando legalmente a quienes fumen marihuana recreacionalmente: “Sé que ustedes los religiosos tienen un peo atora’o con esa vaina del uso de las drogas –por razones que honestamente no consigo entender– así que no se preocupen, que a los amigos de Mary Jane los seguiremos estigmatizando socialmente y tratando como zahorria… ¡tal como querría Jesús, según ustedes!”.

¡Albricias! ¡Estas matas silvestres de Cannabis sativa están creciendo en un pastizal! ¡Alguien llame al DEA para meter este monte a la cárcel!

“¡Agapito lo que está tratando de hacer es desviar la atención del crical que ha hecho con nuestra economía e intentando burdamente ganarse el voto mafutero del país!”, criticó Jenniffer González, portavoz de la minoría en la Cámara de Representantes y a quien hace tiempo no mentábamos por estos lares. “Con las excusas baratas de dizque ‘tener compasión por quienes sufren de una enfermedad incurable’, ‘proteger los derechos individuales de nuestros ciudadanos’ y ‘hacer ALGO por la patria en lo que la legislatura se sigue rascando las pelotas’, el gobernador simple y sencillamente se llevó la Constitución por el medio en volandas. ¿Para qué existe la legislatura si no es para intentar férreamente frenar toda propuesta legislativa del partido de oposición, sin que medien los mejores intereses del Pueblo? El partido de minoría está aquí puramente para joder la pita y hacerle la vida cuadritos al gobernador del otro lado: ¡no es culpa mía si quien está ahora en mayoría es el partido de él y nuestro sistema gubernamental le sabe a mierda!”.

Jenniffer González detrás de un podio

Jenniffer González, vista aquí cumpliendo su deber constitucional de “criticarle hasta a los suspiros al gobierno de Agapito”. [Imagen suministrada]

“Sé que me van a pintar ahora a mí como un mafutero de primer orden”, adelantó García Padilla, sin duda imaginándose de antemano el fracatán de memes que aparecieron en las redes a escasos segundos de emitir su orden ejecutiva, “pero lo cierto es que la marihuana sigue siendo una sustancia controlada cuyo uso te hará terminar en la cárcel, allende a toda lógica, sentido común o buen gusto. Pantalones sí hubiera tenido yo si hubiera determinado, de un solo plumazo y bien Tito Cojones, que el Departamento de Justicia ya no radicará cargos por el uso recreacional del pasto. O sea, tendría sentido no malgastar nuestros escasos recursos gubernamentales metiendo gente presa por simplemente fumar una planta que crece naturalmente a la buena de Dios. Sería lógico que el gobierno, en vez de inmiscuirse en la vida privada de los ciudadanos, se limite a servir de árbitro cuando el comportamiento de los unos afecte a los otros. Y me parecería sensato que el gobierno, en casos de adicción severa, le dé la mano al adicto y lo encamine a tratar su problema médicamente en vez de llamarlo ‘tecato’ y encerrarlo en el lugar menos indicado para ayudarlo y con las mejores probabilidades de empeorar su situación. ¡Pero vivimos en Macondo, así que nuestro gobierno nunca tendrá ni sentido ni lógica ni sensatez!”.