San Juan, Puerto Rico – La compañía estadounidense de automóviles General Motors tuvo que llamar a revisión más de dos millones de vehículos por motivos de seguridad. Por su lado, la compañía Chrysler no quiso quedarse atrás y también anunció que estaría retirando del mercado millones de “Dodge Patitas“, su modelo más económico.

La compañía de carros General Motors ha sido asediada por imputaciones de que ha sabido por años de fallas mecánicas y eléctricas en sus vehículos que han causado decenas de accidentes, algunos de estos resultando incluso en muertes. Luego de un fallido intento de promocionar sus letales vehículos de motor como “lujosos féretros móbiles” para así poder incursionar en el mercado de funerales cacos, GM no tuvo más remedio que sacar del mercado millones de sus automóviles, dejando transitoriamente sin medio de transporte a un sinnúmero de abuelos, bichotes y boliteros alrededor de toda la Isla.

Sin embargo, la Chrysler no quiso que la GM se robase todo el spotlight de los medios noticiosos y rápidamente también anunció su propia llamada a revisión, esta vez del popular modelo “Dodge Patitas”, el económico modo de transportación bipedal favorecido por ambientalistas abrazapalos, estudiantes pela’os y gente que prefiere no pasar la mayor parte del día en un maldito tapón. Charles Winchester, CEO de la Chrysler, explicó que muchos usuarios del “Dodge Patitas” les han informado sobre casos de sobrecalentamientos (mayormente “cuando el sol está encendí’o y no hay sombra en la acera”), paradas inesperadas (causadas por calambres en los muslos en pueblos con muchas cuestas) y abaleamientos repentinos (todos estos reportados al transitar en la Avenida Baldorioty de Castro). “Honestamente no sabemos cómo arreglaremos estos desperfectos del Dodge Patitas, porque parecen intrínsecos al diseño”, se disculpó Winchester, antes de añadir con una sonrisa zalamera: “Pero recuerden que la Chrysler hace muchos otros modelos que pueden comprarnos… ¡por varios miles de dólares, claro está!”.

No nos extrañaría que a este conductor del Dodge Patitas haya que jompearlo con un desfibrilador en un futuro no muy lejano