Ciudad de Nueva York, Nueva YorkUna portada de la revista The New Yorker muestra a Beto y Enrique, los personajes de Plaza Sésamo, acurrucados en una pose íntima, con la intención de celebrar las recientes victorias legales de la comunidad homosexual. Esta representación artística de dos marionetas suscitó fuertes críticas entre agrupaciones homofóbicas, demostrando así que las personas que deploran la igualdad matrimonial ya no encuentran qué más hacer con su odio.

Portada de The New Yorker con Enrique y Beto

La revista The New Yorker sacó del clóset a Beto y Enrique para los tres gatos que ya no se lo sospechaban

En la portada aparece Enrique (el bajito y anaranjado, para quienes ya se olvidaron de su niñez), recostando su cabeza sobre el hombro de Beto, mientras ambos ven en la televisión una imagen de los jueces de la Corte Suprema federal. La mera alusión de que los dos títeres pudieran de alguna manera estar participando en algún tipo de relación sexual (a pesar de seguramente carecer de gónadas) fue suficiente para que hordas de homófobos deploraran la imagen, gritando que “Beto y Enrique solo son compañeros de cuarto, y que si alguna vez se dio alguna movida bochornosa seguramente fue porque se dieron par de birras de más y porque a falta de pan, galletas”.

“¡No me vengan con que Enrique y Beto siempre fueron farifos tragasables!”, exclamó iracundo Marc Weiss, director de la organización “Protect the Family” (cuyo nombre original era “Protect the Family from Fags” antes de que contrataran un relacionista público). “Yo no me perdía a Plaza Sésamo de chiquito y siempre pensé que tanto Beto como Enrique eran macharranes de felpa en pecho y que simplemente eran dos chamacos que dormían en el mismo cuarto, que se querían mucho y compartían todos los aspectos de su vida en un marco de respeto mutuo y am– oh, ya veo…”.

Portada de libro infantil titulado "Ernie & Bert Can... Can You?"

Hablando claro, las pistas siempre estuvieron ahí

“Yo les dije que esto iba a suceder”, declaró Linda Garrett, cabecilla de la fundación “Cherish the Children” (cuyo nombre original era “Cherish the Children before the Gays Recruit Them to their Disgusting, Sinful Lifestyle” antes de que se diera cuenta que eso no cabría en sus tarjetas de presentación). “Esto es parte de la Agenda Gay® para introducirse en las mentes de nuestros chiquillos, empezando con personajes de Plaza Sésamo, para seguir con Dora the Explorer y quizás hasta Curious George (a quien seguramente le cambiarán el nombre a ‘Bi-curious George’). Y no digo esto porque me estoy dando cuenta que mi punto de vista es retrógrado, odioso y contraproducente… ¡digo esto porque ya me di cuenta de cuán indefendible es mi posición, y sé que si no me paso la vida armando un alboroto por cualquier zanganá’, terminaré escuchándome a mí misma pensar y usando la lógica!”.

Miembros de varias organizaciones que luchan en contra del matrimonio igualitario han declarado que estarán boicoteando vehementemente la revista The New Yorker, y que en efecto harán dicho boicot retroactivo, dado que ninguno de ellos ha jamás leído esa publicación “porque sus comiquitas soquean bien duro”.

Comiquita incomprensible de The New Yorker

Gracias a comiquitas repletas de “WTF?” como esta, son muchos quienes llevan boicoteando a The New Yorker desde hace tiempo