San Juan, Puerto Rico – Con el fin de cumplir su promesa de campaña de crear 50,000 empleos en los primeros 18 meses de su cuatrienio, el gobernador Alejandro García Padilla anunció que su administración se apresta a crear 50,000 posiciones para “desempleados profesionales”.

La “Ley de Empleos Ahora” es el proyecto legislativo que instrumentará la Compañía de Comercio y Exportación para cumplir la ambiciosa y quimérica promesa de campaña del Gobernador. Su director ejecutivo, Francisco Chévere, aseguró que “con los 50,000 puestos para desempleados profesionales que hemos abierto, ya nadie tiene excusa para no tener trabajo en Puerto Rico”. Los requisitos para poder llenar una de las plazas son sencillos: “no tener empleo” y “na’, eso na’ más”. Quienes cualifiquen para las plazas recibirán un sueldo mensual de “$3K (rajos)” y gozarán de jugosos beneficios, a saber: “ayudar a García Padilla a no quedar como un fequero” y “¿qué más quieres?”.

Jorge Santini secándose las lágrimas con un pañuelo

Si no quedan plazas para llorona de velorio, el ahora exalcalde de San Juan Jorge Santini fácilmente cualificaría para una de esas plazas de “desempleado profesional”

“¡Nadie puede decir que no estoy cumpliendo lo que prometí!”, se curó en salud García Padilla con una sonrisa de charlatán. “Yo nunca especifiqué la calidad de esos 50,000 empleos que alegadamente iba a crear, ni prometí que serían útiles, remunerantes, o verdaderos. ¡Mala de ustedes que me creyeron esa pelada de poder aparecer de la nada tantos empleos con el despingue económico que tiene esta Isla!”, rio el primer mandatario. “Y como aquí en Macondo impera el realismo mágico, ¿qué más adecuado que bajar la tasa de desempleo con puestos inventa’os?”.

El gobernador Alejandro García Padilla sonriendo

Alejandro García Padilla muerto de la risa de que tanta gente le creyó el cuento

Afortunadamente para el Gobernador, Puerto Rico está lleno de personas que cumplen a cabalidad con los requisitos para el puesto de “desempleado profesional”, y que en efecto llevan desempeñándolo por décadas sin reconocimiento oficial. “¿Eso de no dar un tajo ni en defensa propia se considera ahora un trabajo?”, preguntó incrédulo José Soler, quien pertenece a una familia que por generaciones ha vivido de ayudas económicas gubernamentales. “Ah, pues entonces parece que soy la persona perfecta para llenar una de esas plazas”, aseguró, añadiendo rápidamente: “Pérate: eso no quiere decir que ahora me van a quitar los cupones, ¿verdad que no? ¡Porque si me los van a quitar, mejor me quedo como desempleado aficionado!”.