San Juan, Puerto Rico – El espíritu de Lorenzo González Cacho, el joven de 8 años que fuera hallado muerto el 9 de marzo de 2010, se le apareció a miembros de la Policía para declarar que fue agredido por estudiantes protestantes, “a ver si investigan mi caso y hacen arrestos tan rápido como cuando le tiraron agua a la Rectora de la Iupi“.


El joven Lorenzo y su madre, Ana Cacho, quien, depende de quién te lo cuente, es o una tecata rampletera y asesina, o una madre sufrida y victimizada

“Si digo que hubo varios estudiantes socialistas y pelú’s envueltos en mi asesinato, ¿el Superintendente va a pasarse la noche entera revisando la evidencia para tener órdenes de arresto listas para la mañana siguiente, como hizo con el ataque a la Rectora?”, preguntó el espectro del pequeño, quien no ha visto mucho progreso en el esclarecimiento de su asesinato más allá del lengüeteo del boricua promedio sobre su opinión personal del caso. “O sea, ¿es mucho pedir que el paladín de mi causa sea alguien más apropiado que La Comay?”, preguntó el joven, desesperado.


La Comay está tan empeñada en hacerle justicia a Lorenzo como Thomas Rivera Schatz en probar la inocencia de Héctor Martínez

Al escuchar las nuevas declaraciones que hiciera el occiso desde el Más Allá, el superintendente José Figueroa Sancha juró que no descansará “hasta que no encuentre evidencia de qué maldito revoltoso izquierdista fue el que atacó al pobre Lorenzo”. Al preguntarle al Superintendente por qué no había tenido esa misma tenacidad antes para investigar el asesinato del pequeño, Figueroa Sancha se excusó diciendo: “Jelou, yo tengo que darle prioridad a los casos, y cualquier incidente que pueda usarse para darle municiones al Gobierno en contra de la huelga estudiantil va derechito al tope de la lista. Cuando ya no haya socialistas hediondos con boinita de mafutero y camisetitas de Albizu jodiendo la pita en la Iupi, entonces podemos prestarle más atención a los 18,935 casos que la Policía tiene en el tintero en lo que va de año”.


El superintendente Figueroa Sancha, jurando “castigar a cualquier estudiante buscapleito que sea necesario para esclarecer este caso”

Aprovechamos la ocasión para preguntarle al joven Lorenzo si no podía simplemente decirnos quién fue el culpable de su muerte, a lo que contestó: “Ah, ¿ahora es que vienen a preguntarme? Bah, no les voy a decir nada. Total, la gente parece estar de lo más satisfecha simplemente bochincheando sobre lo que pasó y dando sus opiniones infundadas sobre el caso: ¿para qué arruinarles la diversión?”.