San Juan, Puerto Rico – Enfurecidos por la desorganización y largas esperas que reinaron ayer en la tradicional entrega de regalo de Reyes del Gobierno, los recipientes de dichos obsequios le exigieron al Gobernador que el año que viene les lleve los regalos a la casa.


El revolú que se formó en la entrega de regalos de Reyes del Gobierno fue como aquella vez que Krispy Kreme regaló donas y la gente hizo fila desde la noche anterior… ¡pero peor!

Muchos de los que acudieron criticaron la actividad por “no estar bien organizada”, por “no tener suficientes baños y fuentes de agua”, e incluso algunos por “obligarnos a hacer una fila más larga que la esperanza del pobre en vez de llevarnos los regalos a la casa”. Raúl Colón, quien trajo a su bebé recién nacida a la actividad, criticó que no estuvieran “regalando Pampers y botellas de leche a quienes los necesitaran: ¿qué, se supone que traiga yo to’ eso, o que deje a mi bebé de dos semanas en casa? ¡Qué cojones!”. Ciertamente el largo de la fila fue el objeto de más crítica, causando que algunos desesperaran y comenzaran a empujar. “¿Ves? No se hubiera formado este crical si Fortuño hubiera entregado los juguetes a domicilio”, expuso Colón. “Ah, y más vale que el año entrante le lleve una laptop a la nena, porque yo soy pobre y el Gobierno me la tiene que dar… ¡si no hay laptop, no hay voto íntegro por el PNP!”.


“¡También vendo mi voto por un Xbox 360!”, aclaró Colón

Trina Ramírez, quien esperara ayer más de cinco horas en fila para que le dieran a su niña “una trapo de Barbie que ella ya tenía de años pasados”, declaró molesta: “¿Por qué tengo yo que perder tiempo de mi día a hacer fila y coger calor para que le den un regalo chipichape a la nena? ¡Que se lo entreguen en casa, es lo que tienen que hacer!”. Al señalarle que en efecto si ella encuentra la fila larga e incómoda puede optar por no ir a buscar el regalo de Reyes del Gobierno, Trina explicó molesta, y sin un ápice de ironía: “Pues, es que si el Gobe es tan vagoneta que no me lo quiere llevar a la casa, ¡pues qué carajo, tengo que sacrificarme e irlo a buscar yo!”.