San Juan, Puerto Rico – El mismo día que se anunció que el boricua Roberto Alomar sería aceptado al Salón de la Fama del Béisbol, su futura ex esposa, la modelo y empresaria Maripily, fue aceptada al Salón de la Fama de la Flejería.


Maripily, haciéndole el amor a la cámara (y posiblemente pegándole alguna venérea en el proceso)

El Salón de la Fama de la Flejería, la organización que honra a quienes “desmejoran la imagen de la mujer en la sociedad con su comportamiento casquivano y corbejístico”, incluye entre sus filas a conocidas cochofles tales como Paris Hilton, Britney Spears y Pamela Anderson. “Es la primera vez que reconocemos a una puertorriqueña con nuestro premio”, explicó Kiki Robertson, presidente de la organización. “Claramente no por ningún tipo de discrimen: es que los Estados Unidos nos ha dado tantas ganadoras meritorias que ahora fue que pudimos premiar a Maripily. Simplemente no pudimos ignorar más la vorágine de bochinches y protagonismo que es ella: ¿quién mejor para demostrar lo peor del género femenino?”.


Britney Spears, actuando con el garbo que la caracteriza

“¡Mi orgullo patrio hoy no tiene límite!”, exclamó Zoraida Cintrón, fanática de Maripily por alguna razón u otra. “El que a Roberto Alomar lo hayan metido al Salón de la Fama del Béisbol está chévere y to’: supongo que darle a una bola con un palito y correr en círculos toma algún tipo de destreza. Ahora bien, poder producir la cantidad de chismes, revolús y salpafueras que Maripily armó durante todos estos años, ¡eso sí que toma dedicación! ¿Tú crees que es fácil estar dando de qué hablar todo el tiempo, hacerte la víctima de todo lo que te sucede, y encima de eso acapar los medios noticiosos de la Isla como si fueras alguien importante? ¡Si fuera fácil, lo haría yo también!”, aseguró vehementemente.


Zoraida Cintrón, emocionada que su ídolo cochoflístico haya sido galardonado

Al momento de publicarse el premio que honra la gesta flejetrónica de Maripily, ella no pudo ser contactada para obtener su reacción por estar llorándole a algún periodista sobre las vicisitudes de su vida o emitiendo alguna opinión que nadie le pidió.