San Juan, Puerto Rico – Fuentes dentro de la compañía Adobe, quien vende el programa de edición gráfica conocido como Photoshop, anunció que el calendario de Evelyn Vázquez del 2011, donde esta luce delgada y juvenil, “acabó con todo el Photoshop existente en el planeta”.


Con una mezcla de bondo y Photoshop, Evelyn Vázquez parece aquí una artista de Hollywood

El calendario en cuestión es el que hace algunos días publicara la senadora Evelyn Vázquez, en el cual figura ella luciendo imposiblemente esbelta y con varias libritas y años de menos. Cada mes del calendario cuenta con una foto de Vázquez sumamente acaramelada con algún desconocido que tenemos que asumir fue chantajeado para posar con la Senadora. Como prueba adicional de que todas las imágenes son producto de algún programa de edición fotográfica, estas tienen como trasfondo diferentes parajes de la Isla que seguramente Vázquez nunca ha visitado, y que posiblemente ni sepa dónde están.


Sabemos que técnicamente esto no cuenta como un “devil’s threesome“, pero debería

Adobe sospecha que fue todo el procesamiento computacional requerido para que la Senadora luciera delgada y atractiva lo que causó que se gastara todo el Photoshop del mundo. “O sea, Photoshop brega al cien”, explicó Timothy Meadows, relacionista público de la empresa, “pero no se le pueden pedir milagros… ¡y hacer que esta doñita pareciera un ‘size two‘ ya es mucho pedir!”.


Nadie sabe exactamente qué le sucedió al resto de Evelyn Vázquez en esta foto

Meadows lamentó que por culpa de este calendario ya no habrá suficiente Photoshop para modificar otras imágenes: “Ya no nos quedará más remedio que ver cada una de las pecas de Lindsay Lohan y los chichos de Brad Pitt en todo su esplendor, y no podremos dejar de notar las patas de gallina de mamizongas entraditas en años como Demi Moore. ¿Quién quiere ver a todas estas personas tal como son en la vida real? Ay, fo: ¡pa’ ver todas esas imperfecciones nos basta con mirar a nuestras parejas!”.

El calendario de Evelyn Vázquez del 2011 puede encontrarse en cualquier oficina del Partido Nuevo Progresista, en talleres de mecánica (donde hasta un mapo con falda sea objeto de deseo), y en cualquier otro establecimiento que carezca de buen gusto.