San Juan, Puerto Rico – A pesar del concentrado intento del Todopoderoso de hundir a Puerto Rico bajo el impresionante despliegue de lluvias torrenciales de las últimas semanas, la Isla sigue perfectamente a flote y sobre el nivel del mar. “¡Ay, bendito, ¿cómo puede ser que esta dichosa Isla no se haya hundido aún?!”, preguntó un incrédulo Creador. “Sé que nada debería sorprenderMe, pero es que, ¿quién se lo hubiera imaginado?”. Las fuertes lluvias han causado varios casos de inundaciones e incluso derrumbamientos de tierra, logrando incluso que el centro comercial San Patricio tuviera que cerrar sus puertas: “Cuando vi que hasta tuvieron que cerrar un mall pensé que finalmente los tenía en las cuerdas, porque para que cierren tiendas en Puerto Rico la cosa tiene que estar bien mala”, recordó Yavé. “Pero nada: la Isla sigue a flote como si con ella no fuera la cosa. A ver: primero les mando un fuego que ardió como por tres días, y lo apagaron; y ahora les mando lluvias torrenciales por días, y siguen ahí. ¿Qué tengo que hacer para borrar esta dichosa Isla de la faz del planeta?”. Dios explicó que eso mismo fue lo que le sucedió a la perdida civilización de la Atlántida: “Era una sociedad decadente, llena de políticos corruptos, violencia rampante y música de reggaetón, y por eso hice que se hundiera en las profundidades del mar; y luego de ver cómo están las cosas en Puerto Rico, decidí que ya les había el llegado el momento a ustedes también, pero hasta ahora siguen sobreviviendo, como las cucarachas. WHY… WON’T… YOU… DIE!!!???“, exclamó desesperado. El Ser Divino se calmó un poco cuando se dio cuenta que al paso que van las cosas, los puertorriqueños encontrarán la manera de destruir su propia Isla sin intervenciones divinas. “Creo que puedo dejarlos a que se auto-destruyan ustedes mismos y concentrar Mi atención en otros males que necesitan Mi atención en el mundo, como por ejemplo: el abuso infantil, las hambrunas en África y la maldita serie esa de ‘Twilight’“.


El Ser Supremo haciendo un intento infructuoso de hundir a Puerto Rico de una buena vez y por todas