Las Vegas, NevadaDiana Prince, mejor conocida como la Mujer Maravilla, extravió su famoso avión invisible y pudo finalmente hallarlo solamente luego de una búsqueda desenfrenada que duró varios días, y que fuera fuente de gran vergüenza para la súper-heroína entre sus compañeros de la Liga de la Justicia.

Según cuentan fuentes cercanas a la Mujer Maravilla, muchos se burlaron del concepto de un avión invisible, insistiéndole que era una idea estúpida precisamente porque se le podría perder fácilmente, lo que ella siempre negó. “¿Cómo se me va a poder perder a mí mi avión invisible”, respondía ésta enfáticamente, “si yo soy la Princesa Diana de Temiscira, hija de Hipólita y Masquejode entre todas las Amazonas?”. Según se evidenció en los últimos días, sin embargo, la respuesta a esta pregunta presuntamente retórica es: “Con una buena borrachera”: aparentemente, luego de una apabullante victoria de la Liga sobre el súper-villano Brainiac, los súper-héroes viajaron a Las Vegas a pasar un fin de semana de “súper-joda”, y luego de la juerga y la bebelata, la Mujer Maravilla simplemente olvidó dónde en el desierto en las afueras de la ciudad había aterrizado su avión invisible.


La Mujer Maravilla, luciendo aquí sus brazaletes indestructibles y su tetamen amazónico

“Dios. Mío… Qué. Pachó”, admitió cabizbaja la poderosa Amazona. “¿A quién se le ocurre dejar un aparato invisible en medio de un desierto donde no hay manera de distinguir los lugares? Tengo que admitir que cuando se me ocurrió la idea de un avión invisible, pensé: ‘¡Tremendo! ¡Así podré llegar desapercibida a las guaridas de los truhanes, y usar mis súper-poderes (los cuales dependen de qué serie de cómics estemos hablando) contra ellos antes de que me vean llegar! Pero ahora que lo doy casco… ¡qué pendeja fui! ¡El que el avión sea invisible no quiera decir que yo mágicamente sea invisible! Como mucho, pareceré yo una loca volando por los aires, pero sentada… ¡eso no siembra el terror en el alma de los malhechores! ¡En todo caso les dará mal de risa!”. Obviamente, también existe un mayor problema con tener un avión invisible: cómo encontrarlo luego de dejarlo estacionado, “digo, ¡aparte del número de veces que me di un macetazo en la chola bajándome de él porque no sabía dónde estaba el ala!”, admitió avergonzada Diana Prince.


O sea… ¿cuál es el punto de que el dichoso avión sea invisible?

La búsqueda del avión duró varios días, durante los cuales la Mujer Maravilla se excusó de sus deberes en la Liga de la Justicia citando “problemas femeninos” (lo cual funcionó perfectamente, porque nadie quiso indagar sobre la magnitud de los “problemas femeninos” que podría tener una Amazona tan poderosa como ella). Luego de par de días de búsqueda infructuosa, la Princesa Diana llegó a sospechar que algunos de sus compañeros estaban jugándole una mala pasada, y regresó al Refugio de la Liga de la Justicia y comenzó sistemáticamente a usar su Lazo de la Verdad con cada uno de ellos, preguntándoles si sabían dónde estaba estacionado su avión invisible. Luego de reírse de ella y del aprieto en el cual se hallaba, los otros súper-héroes de la Liga (excepto Aquamán, que no sirve para tres carajos) ayudaron a la Mujer Maravilla a encontrar el avión extraviado en el desierto. Batman incluso le ofreció a ésta entre risas aplicarle algo de “Bati-Pintura” a la cola del avión para que éste no se le volviera a extraviar, a lo que la Princesa Diana le respondió dándole un brazaletazo en la quijada que lo dejó inconsciente.


Ahí fue que la Princesa Diana dejó su avión invisible… allá atrás, ¿no lo ven?

“Yo no me burlo de la relación cuasi-pederasta que obviamente existe entre Batman y Robin”, explicó amargada la Mujer Maravilla, “ni de lo pelón que es que Linterna Verde sea impotente ante las cosas de color amarillo, ni de lo ridículo que es que Clark Kent se quite los espejuelos y se haga un buscanovia y de repente nadie reconozca que es Súperman… ¡así que déjenme a mí, a mis brazaletes indestructibles, y sobre todo a mi avión invisible, quietos!”, exclamó iracunda la Princesa Diana.


Batman y Robin, claramente desmintiendo cualquier rumor vicioso