En El Ñame nos preocupamos por ti. O, al menos, podemos fingir preocuparnos por ti a la misma medida que los otros periódicos del país. Es por esto que hemos decidido publicar está guía de orejitas de puerco para que te ayuden a mantenerte sano ante la epidemia de la gripe porcina que, según los noticieros y periódicos locales, será el mal apocalíptico que hará que la Isla quede más vacía que un concierto de Diana Ross.

Primero que nada, un poco de trasfondo sobre la epidemia de gripe porcina: este virus, cuyo nombre completo es “virus de influenza AH1N1…” (y cuyo apodo familiar es “Papo”[1]), surgió de una porqueriza de Corozal cuando un campesino solitario “desposó” una de sus cerdas infectadas con el virus, contagiándose él en el proceso[2]. El virus mutó (pero desgraciadamente no de una manera emocionante, como en “X-Men”[3]), logrando que éste se pudiera pasar de un humano a otro aprovechando el hecho de que aquel entonces, nadie andaba con una pendeja mascarilla protectora en la cara todo el santo día[4]. Luego de varios meses en que el gobierno incompetente de turno no hizo tres carajos para educar a la ciudadanía ni para tener un plan de acción en los centros de salud alrededor de la Isla, ahora el virus se está regando, lo cual ha logrado que los medios noticiosos de la Isla hagan su agosto asustan– educando a la ciudadanía sobre la enfermedad[5]. ¡Y, ni cortos ni perezosos, aquí estamos nosotros tratando de guisar también![6]

[1] Esto debe ser cierto porque el 99% de los boricuas infectados con la enfermedad se apodan “Papo”
[2] Jaja, esto obviamente es en broma: fue en Barranquitas, no en Corozal
[3] Admítelo: eso hubiera estado cabrón
[4] Ahora el que no tenga una mascarilla no sólo corre peligro de infección, sino que no está a la moda
[5] Nada de eso, desgraciadamente, fue un chiste
[6] ¡Para advenedizos y oportunistas, nosotros!


Foto de “Papo” sacándole el dedo malo a la cámara

Te podrías estar preguntando: “¿Qué puedo hacer para no infectarme durante esta epidemia?”. De éste ser el caso, te preguntaríamos que en qué cueva has estado viviendo durante las últimas semanas, porque no se puede prender el televisor, escuchar radio, o leer un periódico del país sin ser bombardeado con información al respecto. Pero nada, querido cavernícola boricua: ya que preguntaste, he aquí nuestros consejos para que no te dé moquera de puerco:
  1. No pases cerca del Capitolio: ese lugar está lleno de puercos, y es posiblemente la porqueriza más grande del país.
  2. Por la misma razón, tampoco te acerques a ninguna jefatura de Policía. Y para ir a la segura de no toparte con alguno de estos indeseables, tampoco vayas a ningún Dunkin’ Donuts o Krispy Kreme (donde no sólo corres el riesgo de encontrarte con un policía, sino también con el de toparte con Jenniffer González).
  3. Sé hipocondriaco: si tienes una tosecita, asume que te estás muriendo de gripe porcina y es más, también tírate por un barranco (porque si te vas a morir, que sea en tus términos, y no como determine una virusito de pacotilla con ínfulas de grandeza).
  4. No sólo no debes darle la mano, abrazar, o besar a nadie, sino que tampoco debes mirar a nadie detenidamente, o imaginarte que lo estás haciendo. Es más, de sólo haber leído la oración anterior, ya te pudiste haber contagiado.
  5. Minimiza el riesgo de contagio: siempre carga algún tipo de arma de fuego escondida en tu cintura. Úsala a gusto cuando escuches a alguien estornudar sin cubrirse en la gasolinera o cualquier sitio público.
  6. Mantén generosos abastos de artículos de primera necesidad, como cerveza, ron, y cerveza. Págale con una birrita al tecato que contrates para robarle a los clientes de Walgreens sus recetas de Tamiflú.
  7. Ponle una enorme mascarilla azul al bonete de tu carro mientras conduces. Esto servirá doble propósito si guías un KIA, porque son feos con cojones.
  8. Si sospechas que algún familiar es víctima de contagio, identifica inmediatamente quiénes son los beneficiarios de su seguro de vida. Si no apareces como principal beneficiario, acude a la compañía aseguradora imitando la voz del familiar y enmiéndalo. Mantén la calma: no te reconocerán gracias a tu mascarilla.
  9. Si crees que eres víctima de contagio, abraza cariñosa y efusivamente a tu legislador favorito mientras le das un besito de lengua. Y si le estornudas encima, de seguro podrás disculparte diciendo que es que eres alérgic@ a la incompetencia.
  10. Si ves por la calle a Jaime Rivera Dueño, el ex Secretario de Salud interino quien en abril aseguró que no veía cómo alguien podía contagiarse de gripe porcina en Puerto Rico, tósele encima na’ más que pa’ escandilarlo.
  11. No te procupes por tus mascotas: los animales son inmunes a la gripe porcina. Lo que implica que tampoco debes preocuparte por abogados, legisladores, empleados del Fondo del Seguro del Estado, policías, o miembros de la familia Fortuño.
  12. Whatever you do, never, and we mean NEVER, get between the editors of El Ñame and the emergency exits. We mean it!
  13. No leas periódicos llenos de puercadas… oops, too late!


De seguro cuando le tosas encima, Jaime Rivera Dueño podrá ver cómo se podría enfermar alguien en Puerto Rico

Como un servicio a nuestros lectores, hemos también logrado una entrevista exclusiva con el virus del momento, AH1N1, con quien nos sentamos a dialogar vestidos de astronautas y con mascarillas puestas, por si las moscas.

El Ñame: Virus de influenza AH1N–
Virus AH1N1: Por favor, llámenme Papo.
El Ñame: Ok. Papo… ¿qu’es la que?
Papo: Na’, pai, ya tú sabes… aquí en la lucha.
El Ñame: Papo, primero que nada, ¿cómo te sientes?
Papo: ¿Yo? Me siento bien. Enérgico. Virulento. Lleno de vida.
El Ñame: ¿En serio? Muchos en la comunidad científica ni siquiera catalogan a los virus como “vivos”
Papo: Bah, esos científicos me pueden chupar las nucleoproteínas. ¿Cómo me podrías entrevistar si no estuviera vivo?
El Ñame: Bueno, muchos han entrevistado a Keanu Reeves, quien no ha dado señales de vida en sus actuaciones desde hace más de diez años…
Papo: Touché. Nada, catalóguenme como les dé la gana, pero el punto es que muerto, no estoy.
El Ñame: Sí, es claro. Papo, ¿cuál es tu meta? ¿Qué pretendes lograr?
Papo: Mira, en realidad yo no “pretendo” nada, ¿vite? Yo simplemente penetro células vivas, invado sus núcleos, inserto mi RNA en ellos, y los hago mis bitches para que empiecen a reproducir copias mías en vez de copias de la célula. No tengo agenda ulterior, ni opero bajo premisas falsas: ¡no es como si yo fuera uno de esos políticos que dicen una cosa para que los elijan y cuando ganan, hacen algo completamente opuesto!
El Ñame: No te pintes como el más santo: se podría decir que abusas de la hospitalidad de tus víctimas…
Papo: ¿Abusador yo? ¡Abusador sería si acaso este gobierno que se gastan ustedes en Puerto Rico, que dijo que no iba a botar a nadie, y ahora me quiere botar a mí!
El Ñame: Ok, pero no sigas cambiándonos el tema. El punto es que de repente te has regado más rápido que la fiebre de las pulseritas esas de Lance Armstrong.
Papo: Eso es cierto. Pero de nuevo, tengo que darle las gracias a su gobiernito de turno, que tan siquiera tienen un Secretario de Salud durante una de las crisis más serias en su historia, y el que tuvieron como secretario interino dijo que no podía imaginarse cómo yo podría llegar acá. Jelou, ¿una isla de 100 x 35 con cuatro millones de personas viviendo apiñoná’s unas encima de las otras? ¡Ése es mi paraíso terrenal!
El Ñame: ¿Por qué tú crees que has podido regarte tanto aquí en Puerto Rico?
Papo: Bueno, ayudó que por mucho tiempo nadie los orientara a ustedes sobre cómo bregar conmigo. Luego, cuando se reportaron más casos, la gente entró en el Modo Histérico (tú sabes, el mismo en el que entran cuando Susan Soltero empieza a anunciar que está detectando un huracán en su Súper Dúper Doppler), y ahí se jodió la cosa. Porque ahora lo que la gente hace es prestar atención al más mínimo rumor, comprar de esos remedios fatulos (estilo Venoflash o Vigorex Forte), y comprar cajas de ron y cerveza en preparación al Apocalipsis. Por alguna razón, la gente sana anda por ahí con mascarillas, cuando eso no los protege de que yo los infecte, sino quizás lo contrario (dado que crean un área húmeda cerca de su nariz y boca que a mí francamente me encanta). En resumidas cuentas: poca información + público histérico = ¡yo haciendo escante!
El Ñame: No es por nada, pero en realidad esperamos que el Tamiflú te dé un buen amansaguapo. ¿Le tienes miedo a ese medicamento antiviral, al cual incluso le han hecho una canción de reggaetón?
Papo: Pues pa’ qué te digo que no, si sí. Lo que me tripea es la gente no infectada que empieza a atosigarse de Tamiflú como si eso previniera la infección, y que se inventa recetas médicas para comprar cantidades excesivas de Tamiflú para tener reservas. Eso sólo causará una escasez innecesaria del medicamento y logrará que gente que de verdad lo necesite no lo pueda obtener. En realidad eso más bien me beneficia a mí, así que sigan metiendo mano: ¡histerismo puertorriqueño for the win!
El Ñame: Bueno, Papo, no te quitamos más tiempo. Gracias por concedernos esta entrevista y por acatar nuestra restricción de no acercarte a nosotros en ningún momento.
Papo: Fue un placer. Y by the way, no tengo por qué acercármeles para infectarlos porque Oscar Marrano y yo somos viejos amigos, ¿verdad, Oscar?
El Ñame (excepto el sucio de Oscar Marrano): ¿Ah, sí? Pues esta noche comemos lechón asado. Oscar, ¿por qué huyes?


Tamiflú, la medicina que nos librará de todo mal (o al menos, de este mal en específico)

Bueno, hasta aquí nos trajo el bote. Esperamos que esta edición especial les haya sido de provecho; protéjanse mucho, mi gente, y ya nos veremos haciendo fila en Walgreens para comprar Tamiflú.