Carolina, Puerto Rico – Durante las festividades de despedida de año, una bala perdida disparada al aire por algún irresponsable desconocido encontró blanco en el venidero Año Nuevo, hiriendo de muerte al dulce infante que venía a librarnos a todos de las mezquindades del 2008.


Dito… ya no debe estar tan feliz…

«¿¡Ya ven por qué jodemos tanto todos los años con la cuestión de que no disparen al aire!?», tronó el teniente Leopoldo Vázquez. «No era simplemente para hacer que la Policía suene responsable y mesurada (no como cuando promovemos perros al rango de sargento o cuando le entramos a macanazos a protestantes): ¡era para evitar que alguien le diera un plomazo a Año Nuevo! ¿Alguien me quiere explicar qué rayos vamos a hacer ahora, sin un nuevo año que nos rescate de esta mierda que ha sido el 2008? ¡Si hubiera sido que explotaran al farifo tragasables del Año Viejo, ahí hubiéramos podido hacernos de la vista larga, pero mira y que venir a jodernos al 2009 acabadito de llegar!».

El incidente se dio cuando el recién nacido Año Nuevo bajaba de las alturas y se prestaba a aterrizar sobre el terruño boricua, encontrando desgraciadamente que su descenso se vio tronchado por una bala al aire que algún residente del municipio de Carolina disparara en su celebración de despedida de año. No habiendo un infante 2009 que lo remplace, el Año Viejo, mejor conocido como 2008, tendrá que continuar sus labores por otros 365 días. «¡Me cago en na’!», exclamó molesto el anciano 2008. «¡Yo que estaba loco yo por retirarme y janguear con los otros años ya pasados, y ahora me vienen con esta vaina de que como no tengo suplente, me tengo que quedar! Ya el 2000 y yo teníamos planes de casarnos y retirarnos a la Florida, pero veo que tendrá que seguir esperando por mí por otro año más… ¡de aquí a allá se convertirá en el 2001, y a mí me gustan cuando son más jóvenes!».


«¡Más vale que de aquí a que termine con esta vaina no me le hayan subido el precio al condo en Boca Ratón que pensaba comprarme!», exclamó molesto Año Viejo

Las repercusiones de la permanencia del 2008 son varias, y cada cual es más siniestra que la anterior. Lo primero es que los cambios de gobierno de las elecciones del pasado noviembre no se podrán hacer efectivas el mes entrante, como se tenía planeado; es más, se tendrán que llevar a cabo nuevas elecciones cuando vuelva a ser noviembre de 2008 (situación que ha hecho que Hillary Clinton le diera rápidamente un foquetazo a la posición de Secretaria de Estado que aceptó bajo el gobierno de Barack Obama para concentrarse en intentar ganar esta vez la primaria demócrata: «¡Dos veces no me ganarás, Barack!», juró ésta vengativa). Igualmente se ha reportado que, al enterarse que el presidente George W. Bush continuará siendo el primer mandatario por otro año más, el 90% de los americanos se mudaron inmediatamente al Canadá, mientras que el restante 10% o se murió del espanto o se pegó un tiro.


La «misión cumplida» fue la de no tener que largarse de la Casa Blanca con el rabo entre las patas

Aquí en la Isla, como es de esperarse, los seguidores del aún gobernador Aníbal Acevedo Vilá han estado celebrando victoria desde el anuncio de la prórroga del Año Nuevo, contentos porque «ahora tenemos otro año más durante el cual Aníbal tendrá la suficiente influencia política como para poder sonsacarle más dinero a sus seguidores, y así continuar su defensa ante el Maléfico Imperio Federal». Mientras el otrora Gobernador Electo, Luis Fortuño, se encontraba llorando en una esquina de su casa y volviendo a empacar sus motetes para regresarse a Washington D.C., el aún gobernador Aníbal Acevedo Vilá estaba bailando de la alegría por las calles del Viejo San Juan, gritando: «¡Al que no le gusta el caldo, le dan 365 tazas! ¡Sufre, Fortuño!».


«No sé cuál de los once mil santos a los cuales le recé me logró este milagrito», declaró agradecido el Gobernador, «pero el que haya sido verdaderamente me bregó al cien»

Por El Rata