Guaynabo City, Puerto Rico – Maripily, la voluptuosa modelo convertida en empresaria, ha reabierto la boutique que lleva su nombre, varios meses luego del incendio que la obligó a cerrarlo, y reanudó su compromiso con la mujer puertorriqueña de enseñarle a vestirse como prostituta para resolver cualquier tipo de problema emocional.

La despampanante anunciadora y rompedora de esquemas, cuyo nombre completo es María del Pilar Rivera, comentó que estaba emocionada de la reapertura de su negocio de ropa de mujer, y que le daba «gracias a Dios que me ha puesto en una posición en la que puedo mostrarle a cada mujer que siempre debe estar arreglada, hasta en la casa. No importa si es rica, pobre, depresiva… debe verse bien porque la procesión se lleva por dentro». Maripily explicó que «por eso de que ‘la procesión se lleva por dentro’ quiero decir que aunque estés moquicaída por dentro, por fuera siempre debes siempre verte como una cuera: ¡y para hacer eso sólo tienes que darte una vuelta por mi tienda!».


Maripily, luego de haberse untado toda la crema bronceadora del planeta

Maripily ha estado trabajando afanosamente en su negocio desde que se escapó del arresto domiciliar bajo el cual se encontraba como una medida preventiva del Departamento de Salud para detener el desenfrenado alza de enfermedades venéreas en la Isla. Desde el día en que se le cuerió al guardia de seguridad que se supone que la mantuviera encerrada en su casa y se escapó, la modelo ha decidido usar su conocimiento del arte del amor para reinventarse como una exitosa mujer de negocios. En efecto, ésta ha estado moviendo cielo y tierra para poder conseguir casas distribuidoras de la ropa más putona, con los escotes más provocativos y colores más llamativos, cuyo propósito es «darle a mis clientas gran variedad de vestidos con los cuales atraer machos: todos sabemos que lo que las mujeres más necesitamos cuando estamos deprimidas es tener un hombre al lado que nos haga sentir atractivas y nos compre cosas lindas».


Muestrario de los sensuales vestidos y accesorios que han convertido a Maripily en la fleje que es hoy

Hablando sobre su propia experiencia, Maripily confesó que «cuando me siento triste, simplemente voy a mi clóset y busco el traje más ceñidito que mejor realce mis curvas y me lo pongo; luego salgo a la calle para que me piropeen los hombres y rápido me siento mejor». Luego de un poco de reflexión, añadió: «Aunque ahora que lo pienso, eso mismo es lo que hago cuando me siento feliz, cansada, o aburrida… bueno, el punto es que vestirme como ramera me trae muchas cosas buenas, y eso es lo que quiero traerle a la mujer puertorriqueña con la ropa de mi boutique«. La empresaria aseguró que «no importa que la mujer sea rica, o pobre, flaca o gorda, linda o fea: los hombres son la cosa más estúpida del mundo y se le irían detrás a un mapo con falda: después que la mujer se vista como un canto de cuero, tendrá toda la atención masculina que desee».

La reapertura de la tienda de ropa y accesorios de mujer fue recibida con beneplácito por sus más asiduas clientas, quienes no quisieron dar su nombre y apellido y sólo revelaron de sí mismas que son «mujeres de negocios como Maripily, pero nuestro lugar de trabajo está alrededor de la Parada 15 en Santurce». Una de ellas, quien se identificó sólo como «la Trixie», comentó: «Ésta es mi tienda favorita: los tamaños van del 2 al 21, así que se ajustan a mi figura no importasi el crack me ha hecho perder mucho peso o si me preñó algún cliente. Además, venden accesorios y piezas íntimas, y mis ‘piezas íntimas’ se me pierden a menudo. Finalmente, Maripily siempre está por ahí para dar consejos que van desde recomendaciones de moda (como por ejemplo, cuál mini-falda de plástico va mejor con fishnet stockings) hasta orejitas de índole profesional (como los otros días, que me enseñó cómo sonsacarle más dinero a mis clientes sin tener que aflojarles nada más). ¡Esta tienda es un éxito!».


La Trixie, modelando el ajuar putongo que se compró en la boutique de Maripily

A modo de exhortación, Maripily instó a que «toda mujer que se sienta poco atractiva se dé la vuelta por mi boutique, que en cuestión de cinco minutos la emperifollaré más que a la puerca de Juan Bobo y la convertiré en objeto de lujuria para cuanto trabajador de construcción le pase por el lado». Además, la animadora le recordó a su futura clientela que, aunque los precios de los trajes y accesorios parezcan caros, «son una inversión en ti misma» (un dato con el cual la Trixie estuvo completamente de acuerdo).

Por El Rata