San Juan, Puerto Rico – La Corporación del Fondo del Seguro del Estado (CFSE), la oficina gubernamental encargada de manejar los casos de los puertorriqueños que han sufrido percances laborales que los cualifican para recibir dinero por incapacidad, se encuentra en estos momentos completamente paralizado dado que todos sus empleados están actualmente reportados al Fondo.


El ahora paralizado Fondo del Seguro del Estado (usen su imaginación, mi gente)

Visto que nuestras insistentes llamadas a los administradores de la agencia no fueron respondidas (dado que las operadoras del cuadro telefónico estaban también reportadas al Fondo, por estar “agobiadas por la interminable cantidad de llamadas” que tenían que atender a diario), El Ñame se vio obligado a personarse en los predios del Fondo: afortunadamente, lograr acceso al interior de la agencia se hizo fácil dado que el guardia de palito que normalmente controla el acceso había dejado la puerta abierta. De hecho, pudimos averiguar que el guardia estaba igualmente reportado al Fondo por un dolor en el dedo índice, a causa de tanto apretar el botón que abre la puerta de acceso: “Esto no es fácil, mi hermano: por estar todo el día aquí senta’o viendo televisión y apretando ese dichoso botoncito, mi dedo índice está completamente adolorido e imposibilita que pueda desempeñar mis funciones” (nadie sabe, sin embargo, qué impide que sus otros nueve dedos aprieten el botón).


La caseta de guardia vacía: ¡ladrones de equipo de oficina, aprovechen!

A pesar de que los pasillos de la agencia estaban vacíos, sí pudimos entrevistar a una secretaria que se encontraba en el local, aunque ella no estaba ahí para trabajar, sino “para tomar café de gratis mientras veo la novela, que en casa no hay buena recepción”. La secretaria, quien se identificó sólo como “Yiya” para que no la “manguen por estar jociando café” en vez de estar convaleciendo en su casa, admitió que se reportó a su propia agencia por haber sufrido daño en la muñeca causado por el uso de la computadora (razón que parecía justificable hasta que confirmamos que ella trabajaba organizando expedientes y nunca usaba computadora). Además, añadió que su incapacidad tenía también matices emocionales, causados por el estrés de tener que referir a visitantes a otras oficinas dentro de la agencia: “¿Tú sabes cómo cansa pasársela una todo el día diciéndole a la gente: ‘Mi amol, eso no es aquí’, o ‘Eso no me toca hacerlo a mí, eso lo hace Luli’? ¡Cualquiera se pone mal de los nervios!”


El estacionamiento del Fondo vacío (aunque si miran bien, a lo lejos pueden ver la 4Runner de Yiya)

Los doctores y abogados encargados de ventilar los casos por incapacidad para determinar su mérito también están reportados al Fondo, por lo que aunque hubiera personal administrativo para gestionar los casos sometidos por los ciudadanos, no habría manera de ventilarlos. El Doctor Joseph Stowell, quien a pesar de ser original de Oregon ya ha absorbido a totalidad la mentalidad boricua, explicó que él decidió reportarse cuando el Fondo falló a favor del peticionante en un caso en el cual él testificó como perito en contra de un hombre que se cantaba incapacitado por dolores de espalda, pero todavía chiripeaba haciendo construcción y ligando cemento: “Ahí fuey quey you mey dijey: Fuck that shit! ¡Si esey hijueputa está incapacitarou, pues you tambiéin lou estoy!” Citando “disturbious emocionaleis” y que se encontraba “mal de lous nervious”, el Dr. Stowell ahora recibe un cheque de pensionado “sin tener quey soportar a toros esous busconeis” contra los cuales testificaba infructuosamente día tras día. “¡Ahoura mis disturbious emocionaleis y you nos pasamous toro el día tranquiléin en la playa bebiendou Medalla!”


El Dr. Stowell convaleciendo en una playa: “¡Mey sientou TAN incapacitarou…!”

Incluso Pedro Cifuentes, el Director de la CFSE, se encuentra pensionado por “trastornos psicológicos” causados por el que todos sus empleados se encuentren pensionados: “Aun cuando estaban trabajando, ellos no estaban trabajando tres carajos, si me entiendes”, explicó. “Tanto estar detrás de la gente para que haga su trabajo y ser ignorado me causó problemas emocionales y ahora estoy ‘mal de los nervios’, como dicen los jaibas que se la pasan sometiendo casos por incapacidad pegaos con chicle para que les cojan pena”. Casi como para probar el punto de Cifuentes, Lourdes “Luli” Martínez, su asistente, esclareció que la razón por la que ella estaba reportada fue porque “estaba nerviosa” todo el tiempo en el trabajo dado que su jefe se pasaba mandándola y ordenándola a hacer cosas: “a mí eso me afecta los nervios, el que me exijan que haga todo eficientemente y a tiempo. Con esa presión yo no puedo bregar: ¡yo vine aquí a trabajar, no a hacer las cosas bien!”.

Claramente, los cientos de miles de “trabajadores” puertorriqueños que estaban reportados al Fondo no están contentos con que dicha agencia esté prácticamente en un paro indefinido, sin que se le puedan procesar sus peticiones o gestionarle sus pagos. Por ejemplo, Cristina Mirabal, una joven de 22 años que dice estar incapacitada porque le duele el codo derecho y trabaja como programadora de computadoras, preguntó: “¿Qué se supone que haga ahora yo sin mis chavos por incapacidad? ¿Ponerme a trabajar usando el mouse en la mano izquierda? ¡N’hombe, no! ¡Yo estoy I-N-C-A-P-A-C-I-T-A-D-A, y lo único que puedo hacer con mi brazo derecho es firmar el chequecito que me llega por correo!”.


Cristina Mirabal, en tiempos más felices cuando podía usar su brazo derecho indoloramente

[Este reportaje necesitaba un párrafo de conclusión, pero el mismo no se pudo escribir dado que este servidor está también reportado al Fondo por estar “mal de los nervios” a causa de escribir tanta pocavergüenzas]