San Juan, Puerto Rico – Luego de siglos de búsqueda, el pueblo puertorriqueño ha finalmente encontrado el verdadero sentido de la Navidad, y para la sorpresa de todos, éste se hallaba en el consumerismo desenfrenado facilitado por centros comerciales como Plaza Las Américas, y no en el nacimiento de un tal “Jesús” mentado, como muchos habían creído equivocadamente desde tiempo inmemorial.


Con sus amplio estacionamiento, fabulosas fuentes, y variedad de tiendas, Plaza Las Américas es ahora el verdadero sentido de la Navidad: suck it, Jesus!

Intentando esclarecer el sentido del puertorriqueño promedio, una encuesta realizada a personas en la calle reveló que para muchos, el sentido de la Navidad pasó de tener matices religiosos a tratarse de los regalos, las decoraciones, y la joda. Por ejemplo, al preguntársele sobre la relación entre el nacimiento de Jesús y la Navidad, un hombre que (afortunadamente) prefirió permanecer en el anonimato respondió: “¿Jesús? ¿Tú quieres decir Chuíto, el don del mercado de la esquina? Ay, si yo no sabía que el cumpleaños de él es el martes… ¡jaja, se jodió, porque de seguro le van a dar sólo un regalo de cumpleaños y Navidad para matar a dos pájaros de un tiro!”.

Otros manifestaron que relacionaban el periodo navideño con centros comerciales tales como Plaza Las Américas. Por ejemplo, Armando Giuffre, uno de los encuestados, explicó: “Ciertamente Plaza ha capturado lo que quiere decir la Navidad, no sólo con sus increíbles gangas y ofertas especiales, que de por sí son razón para festejar, sino también por sus decoraciones típicamente puertorriqueñas. Por ejemplo, sus guirnaldas de muérdago (o ‘mistletoe‘, para los pitiyankis) me recuerdan los árboles de muérdago que teníamos en el patio de casa. ¿Cómo? ¿Que el muérdago es una planta parasítica, no un árbol? Hum, quizás eran palos de acerola lo que estaba pensando. Énigüei, el punto es que las decoraciones de Plaza han capturado la esencia de la Navidad puertorriqueña”.


Ésta es una rama de muérdago (como todos acabamos de aprender que se dice “mistletoe” en español), y no un palo de acerola

Ricardo Romero, otro de los entrevistados, coincidió con el señor Giuffre en cuanto a las decoraciones del centro comercial: “Esos bellos copos de nieve que guindan del techo de Plaza me recuerdan las blancas Navidades de mi infancia allá en Hato Rey. Blancas, porque Mami era una tecata mala que vivía de cocaína y azúcar en polvo… Bendito, todavía la veo de vez en cuando por la luz de casa tratando de venderme bolsas CREA…”, rememoró, yéndose en un viaje, antes de culminar diciendo: “Francamente, ir a Plaza y verme rodeado de esos símbolos típicamente navideños es mi parte favorita de esta época del año: lo único que me caga la experiencia son los mendigos del jodí’o Salvation Army, quienes de seguro se beben hasta el último centavo que recolectan”.


“¡Mira, si hasta parece que está nevando adentro de Plaza!”, exclamó el señor Romero con deleite. “¡Me recuerda los estornudos de Mami!”

Jaime Fonalledas, Hijo, quien encabeza las Empresas Fonalledas (dueñas del Imperio Plaza Las Américas), aportó su opinión al respecto: “Todos sabemos que la Navidad marca la fecha en que Santa Claus resuscitó al tercer día y, al no ver su sombra, se puso a repartirle juguetes a los niños. ¿Y dónde compró esos juguetes, preguntas? ¡Pues obviamente en Plaza! ¡Todo lo encuentras en Plaza!”