Ciudad De La Luz, Palacio Celestial – Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios y birthday-boy du jour, reportó que este año tuvo lo que sólo puede describir “generosamente” como “otro cumpleaños mierdoso”, de hecho, el último en una serie de dos mil siete cumpleaños semejantes.

“Hoy, al igual que todos los días 25 de diciembre”, dijo cabizbajo Jesús, “me levanté tempranito (después de casi no haber dormido toda la noche de la emoción), bajé las escaleras a ver si el Niñito Yo me trajo regalos, pero para variar, Nacarile del Oriente. Ya morí en la cruz por los pecados de todos los Hombres”, expuso melancólico el Hijo de Dios: “¿qué más tengo que hacer para que alguien me traiga un trapo de regalo? ¡No puede ser que mis regalos hayan sido una corona de espinas y agujeros en las muñecas!”


“Éste es el Niñito Yo”, apuntó Jesucristo, “quien aparentemente es un lambío que le lleva regalos a todo el mundo menos a mí”

En efecto, el periodo navideño, aunque está lleno de algarabía, fiesta y jodedera para el puertorriqueño promedio, es mucho más triste para Jesús mismo: “Papi nunca quiere poner árbol porque Él dice que eso es un símbolo pagano, y que qué mal ejemplo sería que Él mismo tuviera símbolos paganos en Su propia casa: ni siquiera lo pude convencer de que pusiera un Hannukah bush“, explicó el Cristo. “Tampoco me quiere comprar bizcocho ni hacerme una fiesta el 25 de diciembre porque dice que esa fecha marca, nuevamente, un festival pagano y que con el tiempo se le fue dando el signficado del día de mi nacimiento, y que por eso no lo podíamos celebrar tampoco: Papi como que tiene un issue con esto de las creencias paganas, acá entre nos. Anyhoo, el punto es que acá arriba el día de Navidad es uno como cualquier otro: sólo ustedes se lo gozan todo”.


“Algo así me gustaría ver cuando baje las escaleras”, confesó Nuestro Redentor, “pero noooo… lo único que ponemos de decoración es una menora”

El Ungido continuó rememorando cómo, con el pasar del tiempo, la época navideña se ha ido desmejorado, admitiendo: “En realidad no recuerdo ninguna Navidad feliz. Digo, algunas fueron peores que otras: por ejemplo, la Navidad número 33 fue bastante memorable”, dijo, distraídamente rescándose las llegas en las muñecas. “Pero de cierto os digo que el que nadie me traiga regalos no sería tan malo si no fuera porque cada año se olvidan más de mí… ¡si los americanos hasta le quitan el ‘Christ‘ a ‘Christmas‘ cuando lo abrevian ‘X-Mas‘! O sea, ¿cuál es el show? Y no me jales la lengua sobre los puertorriqueños, quienes usan esta época como una excusa para endeudarse hasta el cuello y emborracharse a la menor provocación… ¡y hasta sus canciones ‘navideñas’ lo reflejan! Citando textualmente la canción ‘La Fiesta Del Pilito’ de El Gran Combo, por ejemplo, la cual dice: ‘A comer pasteles, a comer lechón, a comer gandules, y a beber ron’. Digo, estoy seguro que entre toda la bebelata nací yo, ¿pero quién se enteraría basándose en esa canción?”


Nuestro Salvador rezando: “Papi, ¿por qué hiciste tan bebelata a los puertorriqueños? Y, ¿por qué no me trajiste el PlayStation 3 que te pedí?”

Jesús suspiró hondo y finalizó calmadamente: “El año que viene si quieren no tienen por qué ponerme un regalo debajo del árbol (principalmente porque como ya les dije, no ponemos árbol). Sólo pórtenseme bien, quiéranseme mucho, y no anden por ahí siempre con una juma que nadie se la apea: Lucecita Benítez, te estoy velando, ¿okay, m’ija?”