Washington, D.C. – Inquietados por la situación que atraviesan actualmente los Estados Unidos, los Padres Fundadores (o “Founding Fathers“, como diría Judy Gordon) de la nación americana han decidido comparecer de forma espectral para instruir al gobierno actual de cómo específicamente éstos deberían interpretar la Constitución. Los fantasmas comparecieron en la Oficina Ovalada para hablar directamente con el Presidente George W. Bush, quien inicialmente se dio un susto y pegó un grito al ver su despacho repleto de fantasmas en ropajes antiguos y peluquitas blancas.

“No es tan complicado”, comenzó malhumorado George Washington luego de explicar la razón de su visita. “La idea del Gobierno debe ser observar los ideales que describen nuestra nación, en vez de usar la Constitución como papel de inodoro y para justificar con ésta cualquier creencia personal”, a lo que Alexander Hamilton comentó en voz baja: “Sí…. ¡para eso está la Biblia!” Washington continuó su crítica, haciendo alusión al reciente argumento del Vice Presidente Dick Cheney de que él no tiene por qué acatar una Orden Ejecutiva porque, según él, el Vice Presidente no está bajo la Rama Ejecutiva, sino la Legislativa, cosa que hasta el más marihuanero estudiante de secundaria sabe que son puras patrañas. “Si la persona que está a un disparo de ser juramentado como Presidente no sabe que él está en la Rama Ejecutiva,” argumentó Washington, “quizás debería estar en su casa estudiando libros de historia de escuela elemental en vez de estar desempeñando esa posición”.


George Washington, mascullando para sus adentros: “¡No sé para qué carajos nos molestamos en escribir una Constitución si esta gente se la iba a pasar por los güebos!”

Benjamin Franklin concurrió con Washington y añadió que “la Segunda Enmienda, que describe el derecho de portar armas, se escribió para asegurar que el pueblo pudiera defenderse de algún gobierno opresivo: la idea no era que cualquier loco Juan de los Parlotes pudiera tener una Uzi para ‘ir a cazar venados’, como si los venados tuvieran pistolas. Y dicho sea de paso, he visto las imágenes que tienen ustedes de mí, y les aseguro que yo no era tan gordo na'”.


“¡Mira pa’llá qué gordo me pusieron!” se quejó Benjamin Franklin: “¡Cualquiera diría que me la pasaba todo el día bebiendo Palmolives!”

Alexander Hamilton, el primer Secretario de la Tesorería, comentó mientras miraba embelesado un billete de a diez: “Aunque les agradezco que hayan puesto mi semblanza en su denominación de diez dólares, no veo cómo pueden tener un error tipográfico tan marcado en cada billete: se les quedó la ‘L’ en la frase ‘In Gold We Trust‘: ¡qué vergüenza, gente!”


Alexander Hamilton, quien comentó que “no sólo cometieron ese error tipográfico, sino que también pusieron una pirámide con un ojo en los billetes: ¿de dónde carajos se sacaron eso?”

Por su parte, Thomas Jefferson manifestó su desapruebo con los avances en cuanto a la igualdad racial y con la mezcla de razas, aunque habló positivamente del canal BET donde “están todo el día enseñando esclavas que están bien ricas”. De hecho, Jefferson manifestó su interés de permanecer en los Estados Unidos en su forma espectral por más tiempo para aparecerse durante grabaciones de videos de rap, diciendo que le “encanta” 50 Cent porque “sus booty girls están por la maceta”.


Thomas Jefferson luciendo bien gangsta con su abriguito de piel, pareciendo decir: “Where my hoes at?

Cuando fue su turno de responder, Bush trató de romper el hielo felicitando a John Adams por su “deliciosa cerveza”, a lo que éste respondió con algo de exasperación: “Creo que se refiere a Samuel Adams, señor Presidente”. Bush continuó diciéndoles que apreciaba su preocupación y que tomaría muy en serio sus opiniones, que son las palabras claves pre-acordadas para alertar a los agentes del Servicio Secreto que el Presidente quiere que se deshagan de la visita, y acto seguido, los Padres Fundadores fueron escoltados fuera de la Casa Blanca.

Este fenómeno de la visita fantasmagórica de los Padres Fundadores tiene matices de cuando el 25 de julio del año pasado varios próceres puertorriqueños igualmente viajaron del Más Allá para presenciar la condición actual de la Isla, sólo que éstos apenas dieron media vuelta por Puerto Rico y se suicidaron casi inmediatamente.