Washington, D.C. – Conmovido por una carta que le escribiera un niño de ocho años, el Presidente George W. Bush ha decidido implementar el concepto cristiano de “dar la otra mejilla” en materias de política exterior, ocasionando que grupos terroristas a través del planeta le comieran el culo a los Estados Unidos con varios devastadores ataques.


Bush, ofreciéndole a los terroristas la otra mejilla, y ellos tomándola sin problema alguno

El Presidente Bush relató cómo comenzó todo: “Pues resulta que me escribió un muchacho mexicano (cuyo inglés, dicho sea de paso, era excelente), preguntándome que por qué los Estados Unidos no se comportaban más cristianamente. Es más, déjenme leerles la cartita entera porque está demasiado adorable”.


Querido Presidente Bush:

Mi nombre es Timmy Hawkins y soy de Nuevo México y tengo ocho años. Mis papás dicen que usted es una persona muy cristiana y que va a salvar a nuestro país de los ‘farifos tragasables’ que se quieren quedar con el canto, según dice mi papá cuando se da dos o tres palos. ¿Qué es un ‘sable’? Bueno, mi pregunta es, si usted es tan cristiano, y los Estados Unidos son tan cristianos, ¿por qué usted se la pasa hablando de que vamos a ‘matar a los terroristas’ y que vamos a ‘destruir a nuestros enemigos’? En mi escuelita dominical nos enseñan cómo Jesús era bien pacífico y siempre hablaba de ‘dar la otra mejilla’ ante nuestros agresores, y lo que usted dice no suena a lo que Jesús diría. No entiendo: por favor explíqueme.

Adiós,
Timmy Hawkins
Socorro, Nuevo México

PD. Quiero un pony.


El Presidente Bush, sorprendido cuando uno de sus asistentes le corrigió que Nuevo México es un estado de la unión, y no una parte de México

“Las palabras de este simpático mexicanito me llegaron hondo”, confesó el primer mandatario, “así que decidí que de ahora en adelante los Estados Unidos de América sería un país pacifista y que seguiríamos la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo de ‘dar la otra mejilla’ al pie de la letra: si los terroristas nos destruyen a Nueva York, nosotros les ofreceremos a Los Ángeles”.


Timmy Hawkins, el inocente pilluelo que le ablandó el corazón a Bush, para desgracia de millones de niuyorquinos y angelinos

Minutos más tarde, luego de que grupos terroristas no identificados destruyeran totalmente a Nueva York y a Los Ángeles, llegó a la Casa Blanca un video donde un líder terrorista musulmán expresó: “Me parecen adorables las prácticas de su religión: si bien es cierto que si todo el mundo se comportara cristianamente no habría más guerra o injusticia en el planeta, basta con que vengan unos cabrones como nosotros para comerle los dulces a todo el mundo. ¡Gracias, de verdad! Pensé que no sería divertido si no hubiera resistencia de parte de ustedes, pero me equivoqué: ¡así de fácil es aún mejor!”


Un terrorista que es, en estos momentos, el fanático número uno del cristianismo

Enfrentado con la posible destrucción de la nación entera, el Presidente recapacitó, diciendo: “¡Ya me acuerdo por qué nosotros éramos tan cabrones antes!”. Para hallar un punto medio entre la religión y el pragmatismo, Bush se declaró ahora como judío en vez de cristiano, porque “esos judíos sí que no comen cuento: ya tú sabes, ojo por ojo, diente por uña… ¿o era ojo por diente, uña por ojo…? Como carajo sea, el punto es que se acabó el pan de piquito, y al que se nos ponga jaquetón le daremos un amansaguapo de cien kilotones. No more Mr. Nice Guy!“.